Netanyahu cree que podrá aniquilar a Gaza. María Landi

   (Tomado de ATRIO. www. atrio.org/)

 

Netanyahu cree que podrá aniquilar a Gaza

gaza
Un resumen de interesantes noticias internacionales:


Pero nada puede contra la impunidad de Israel, contra los poderes fácticos que gobiernan este mundo por encima del derecho, de la ley, de la moral, de los principios y valores humanos fundamentales… Estamos viviendo un momento similar al de marzo de 2003, cuando la humanidad no pudo frenar la infame invasión y destrucción de Irak. Israel continúa matando, masacrando familias, destruyendo edificios enteros en Gaza. La cifra de muertes ya pasa de 2100 (más de 500 son niñas y niños), las personas heridas son más de 10.000. Israel miente diciendo que los cohetes de Hamas son disparados desde escuelas de la UNRWA, y ante la protesta enérgica de UNRWA, al día siguiente tiene que desmentir oficialmente la acusación; pero no importa: la carnicería continúa, ya sin pretextos, sin justificación alguna, solo repitiendo el mantra vacío y mentiroso: “Israel tiene derecho a defenderse”. Y los medios occidentales, los gobiernos, incluso respetables analistas se hacen eco y continúan usando la narrativa de la guerra y los dos demonios sin llamarle genocidio a lo que Israel está haciendo en Gaza.

Y sin embargo, contra todo pronóstico, contra las leyes mismas de la materia y de la carne, Gaza resiste. Los bebés siguen naciendo en los hospitales donde las morgues ya no tienen lugar para más cadáveres. La gente se sienta a tomar el té sobre las ruinas de lo que era su hogar. Los poetas no dejan de escribir versos y los artistas no dejan de expresarse (como el video clip que comparto abajo). Las mezquitas destruidas siguen llamando a la oración cinco veces al día. Gaza resiste, Gaza vive mientras se desangra. Toda la dignidad del mundo cabe en esos 350 km2 de tierra arrasada, agujereada, violada. Y el fantasma de 2006, 2009 y 2012 ronda por los escritorios de los jefes militares israelíes. Gaza y Palestina son una pesadilla de la que no es fácil deshacerse.

Celebrando las nuevas 'amenazas demográficas' nacidas de madres refugiadas en las escuelas de UNRWA.

Celebrando las nuevas ‘amenazas demográficas’ nacidas de madres refugiadas en las escuelas de la UNRWA.

  • Otras interesantes informaciones:
 
  • Y finalmente estos impactantes vídeos:
  • “A line to Gaza”, excelente video realizado por activistas de Edimburgo (subtitulado al español, 6:53′):
  • Homenaje a Hajo Meyer, sobreviviente del campo de concentración de Auschwitz, autor de El fin del judaísmo y militante antisionista, que murió a los 90 años el 24/8/14, después de haber firmado la carta de 327 sobrevivientes del Holocausto publicada en el NYT en defensa de Gaza:

Israel, Gaza. Jorge G. Castañeda

Israel, Gaza
Jorge G Castañeda
Reforma
07/08/2014
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Uno de los problemas que enfrenta cualquier análisis de la actual carnicería en Gaza como del conflicto israelí-palestino, desde 1947, consiste en aceptar que ambos bandos tienen algo de razón, más allá de la desproporción de responsabilidades en cada coyuntura. La desproporción operó contra Israel en 1956, cuando Francia, Inglaterra y Egipto se aliaron en su contra, y en 1967, cuando Siria, Egipto y otros países árabes también lo hicieron. La desproporción hoy opera contra los palestinos. Gaza ha padecido un ataque brutal, caracterizado por una desproporción de poder de fuego rara vez vista en los anales de la guerra moderna. Pero lo esencial no está ahí, aunque las imágenes trágicas de los niños en Gaza sugieran otra cosa.

Israel tiene razón tanto en esta coyuntura como en los últimos 67 años: su existencia y su seguridad no son negociables. Hay grados de agresión por parte de sus vecinos árabes en el pasado, o por los palestinos de Líbano, Cisjordania o Gaza que no son aceptables, como no lo es la detención por Irán de armamento atómico. Un peligro inadmisible para el Estado Judío. Tiene razón también en insistir que debe seguir habiendo un Estado Judío, porque esa fue su razón de ser y su código genético de nacimiento.

Tiene razón en pensar, como lo dice mi primo Ran, nacido en un Kibbutz antes de la partición que: “No hay una idea concreta de cómo Israel hubiera podido combatir este asalto maniaco infligiéndole menos daños a Gaza”. Israel tiene razón en que la ciudad subterránea de túneles, así como el llamado plan maestro previsto para el año nuevo judío, junto con el crecimiento exponencial del número y el alcance de misiles disparados por Hamás constituían un peligro intolerable que debería ser atendido. Por último, Israel tiene razón en acusar a Hamás de ser una organización que utiliza a la población civil de Gaza como escudos humanos no sólo para defender a sus combatientes, sino para inducir a Israel a cometer crímenes de guerra por los cuales podría ser juzgado en la Corte Penal Internacional.

El problema es que los palestinos, tanto la OLP en Cisjordania como Hamás en Gaza, también tienen razón. La tienen al querer no sólo un Estado Palestino propio, sino un Estado viable, constituido por territorios contiguos, con todos sus atributos: ejército, divisa, policía, religión de Estado y una capital en parte de Jerusalén. Tienen razón en considerar que la implantación masiva de asentamientos judíos bajo el gobierno de Netanyahu no sólo en la Ribera Occidental y en Jerusalén Oriental, sino también entre Gaza y Cisjordania constituye un intento deliberado para impedir la contigüidad y viabilidad del hipotético Estado Palestino.

Tienen razón en creer que el alto número de muertes civiles en este último conflicto, al igual que el del sur de Líbano hace cinco años, es producto de la reticencia de la sociedad israelí a incurrir bajas militares mortales imponiendo el uso de bombardeos y misiles aéreos, así como ojivas de artillería pesada, que por definición carecen de la exactitud para sólo dar en el blanco escogido. No hay manera de lanzar obuses a 30 km de distancia en zonas altamente pobladas sin que haya daños colaterales masivos.

Desde las negociaciones de Campo David y Taba, en el 2000, los intentos de buscar la paz en Medio Oriente han partido de pequeños pasos para desactivar conflictos, prolongar treguas y construir confianza, dejando para después el llamado fin de juego, no han prosperado. Se debe volver al enfoque inverso: armar el acuerdo final: seguridad e integridad del Estado Judío, reconocido como tal por todos los grupos palestinos; existencia y viabilidad del Estado Palestino; una Jerusalén compartida; compensación para los palestinos de los asentamientos judíos e irrecuperables al este de la Línea Roja de 1967; ningún derecho de retorno; y dejar el bloqueo de Gaza, los túneles o el muro en Ramala para después. De no avanzar así, sólo hay dos salidas: un Estado de minoría judía autoritaria, con “bantustanes” palestinos mayoritarios sin derechos. O un Estado democrático, donde todos voten pero donde los judíos muy pronto serán minoría. Ambas son desastrosas.

 

 

Cuba, Putin y Obama. Jorge G. Castañeda

Cuba, Putin y Obama/Jorge G Castañeda/REFORMA
Jorge G Castañeda
REFORMA
17/07/2014
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La reciente gira de Vladimir Putin por América Latina es un reflejo de la actitud cada vez más extrovertida de Rusia en el mundo y las regiones de las cuales se ausentó desde la caída de la URSS. Es la tercera vez que Putin visita la región. La gira a Cuba, Argentina y Brasil, con una escala imprevista en Nicaragua, muestra también el sesgo ideológico político del periplo: no fue ni a México, Colombia, Perú o Chile -los llamados países del Pacífico, de corte económico más ortodoxo y políticamente centristas. Pero esta gira también pone de relieve el predicamento perpetuo que vive Cuba en su relación con potencias externas a la región y a Estados Unidos.

Putin condonó 90% de la gran deuda externa de Cuba con su país por una razón: sabe muy bien que los hermanos Castro o sus sucesores jamás estarán en condiciones de reembolsar un centavo de lo que se les prestó. Asimismo, prometió inversiones cuantiosas de empresas estatales o semiprivadas rusas contra la partida no condonada de la deuda. Es evidente que para La Habana contar de nuevo con el oso ruso como aliado es algo útil, quizás necesario y muy vendible dentro de Cuba, para un pueblo que sigue sin ver la luz al final del túnel.

Como es sabido, el subsidio venezolano a Cuba, ya sea de un monto de 8 mil millones dólares al año o sólo de 3 o 4, es crucial para mantener la esclerotizada economía cubana a flote. Y los cubanos son perspicaces y mejor informados que todos los demás: saben que cada día el apoyo venezolano se vuelve más incierto y susceptible a ser interrumpido por acontecimientos internos en ese país. Por tanto, hace mucho sentido para Raúl Castro buscar posibles sustitutos del subsidio venezolano, quizás no en condiciones tan idóneas -un país pobre, sin recursos, de 8 millones de habitantes co-gobierna un país grande y rico de 30 millones de habitantes- pero aceptables. Lo mismo ha tratado de hacer La Habana con Brasil, con un éxito relativo.

El problema con el lazo Putin-Cuba es otro: Washington. Nadie puede negar el derecho de los cubanos de ser amigos de quien quieran, ni el de EU de tomar nota y reaccionar como se le ocurra. Esta es la tragedia cubana desde 1959. Con o sin razón, alternativas reales o viables, reflexión o producto de improvisación y rabietas, durante 55 años los Castro han antepuesto su visión de la soberanía y del interés económico cubano a la normalización con Estados Unidos. La injusticia del embargo, y su carácter contraproducente no vienen al caso. El tema es saber si es lógica una política de acercamiento con Rusia hoy, y de búsqueda simultánea de normalización con Obama, que implique el levantamiento del embargo, permiso para los norteamericanos no cubanos de viajar a Cuba.

Todo indica que la respuesta es no. Obama se ve agobiado por crisis de política exterior por todos lados: Irak, Gaza y Palestina, el programa nuclear de Irán, los niños migrantes y Ucrania, por supuesto. Putin se ha convertido en un verdadero némesis para Obama, más o menos hábil, cínico y exitoso, pero némesis al fin. La anexión de Crimea, la búsqueda de incorporación de Ucrania oriental a la “vieja Rusia”, el apoyo de Rusia a Siria y los vetos rusos en la ONU son un verdadero dolor de cabeza para Obama y fuente de humillación ante su derecha republicana. No se necesita una imaginación literaria para adivinar el efecto entre los demócratas influyentes en Washington del viaje de Putin a La Habana. Lo último que necesitaba Obama era que ahora los republicanos puedan acusarlo de haber permitido el retorno de Moscú al Caribe, a la capital de un país con el que Obama quiere normalizar relaciones.

El dilema es infernal para la isla: durante 55 años, a veces de forma consciente y a veces por reacción inconsciente, ha desperdiciado incontables oportunidades de terminar el distanciamiento con EU, por actos importantes, desplantes o gestos innecesarios de nacionalismo o soberanía. Los dirigentes cubanos siempre han elegido la segunda opción; lo que no sabremos es qué elegirían los cubanos de a pie si se les permitiera votar.

 

 

¿Emergentes o maduras?. Jorge G. Castañeda

¿Emergentes o maduras?
Jorge G Castañeda
REFORMA
10/07/2014
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Organizar una Copa del Mundo u Olimpiada cuando se aspira a ser una potencia deportiva es un reto formidable. Sólo pueden realizarlo con comodidad aquellos países que, gracias a su régimen político autoritario, pueden concentrar los recursos del Estado no sólo en la parte logística, de infraestructura y publicidad, sino también en un desempeño atlético sobresaliente. Es el caso de Beijing hace seis años; de Moscú en 1980 (aunque se fue todo al traste debido al boicot por EU y otras potencias occidentales); y EU en la Olimpiada de 1984 en Los Ángeles, donde la confusión de los ámbitos públicos y privados permite la concentración de recursos necesaria.

La fácil es la de Sudáfrica o Corea con las Copas anteriores, incluso de México en 1970 o 1986; se pudo separar el desempeño de los deportistas nacionales de la capacidad organizadora del país. Se esperaba que México y Sudáfrica organizaran bien los eventos; pero en ningún caso alguien esperaba un éxito deportivo de dichos países; no somos ni seremos potencias deportivas. Las cosas se complican cuando al desafío de la organización y recepción de cientos de miles de turistas se suma la convicción de que el país anfitrión va a salir airoso de las competencias que organiza. China lo pudo hacer, a Inglaterra no le pedían tanto, pero a Brasil, en 2014, le han pedido todo. Como era previsible, no pudo con el paquete.

No es que su desempeño haya sido malo: llegar a semifinal para cualquier país es un gran avance, que nosotros nunca hemos logrado. Evitar grandes fracasos organizativos y accidentes es una hazaña en un país cuyas dimensiones de desarrollo complican cualquier tarea de esa naturaleza. Pero tener que cumplir con dos series distintas de expectativas puede parecer imposible. Es lo que sucedió con Brasil, por lo menos en lo que a sus resultados futbolísticos se refiere; ya veremos cuando se haga el balance de lo demás, si el gobierno de Dilma pudo más que la escuadra de Scolari.

El problema es tanto de sociedad como de instituciones y de desarrollo. Los brasileños le piden demasiado a su selección, y de cierta manera también a su gobierno. No tienen con qué responder, como tampoco podríamos nosotros. La sociedad alemana pide menos en materia futbolística a su equipo y a su gobierno, y puede mucho más. Todavía hay clases sociales entre países. Cuando empezó la moda de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) o de las llamadas potencias emergentes, muchos decían que era sólo justicia. El orden internacional del final de la Segunda Guerra entronizó la correlación de fuerzas de la victoria aliada y la derrota del eje, y apenas comenzaba la descolonización. Era lógico que sólo los cinco países victoriosos tuvieran un escaño permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, y que las economías “modernas”, aunque destruidas, tuvieran mayorías abultadas de votación en las instituciones de Bretton Woods. Medio siglo después, parecía absurdo que países como la India, Brasil o de otra manera Alemania y Japón, siguieran sin presencia permanente en el Consejo de Seguridad, o que Bélgica tuviera más votos en el FMI que China.

Algunos sostuvimos que, aunque esto era injusto, no era necesariamente “malo”. Subrayábamos que transformar dictaduras como China y Rusia a medias en el equivalente de democracias hipócritas pero reales no era una gran idea. Darle poder de veto a países como Alemania y Brasil, que no querían ejercerlo sino hacerse tontos en todo lo que ahí se discute, tampoco era una idea genial. Yo no sé si quienes postulamos esta tesis tenemos o no razón, pero sí sé que en materia de economías emergentes me quedo con las ya maduras, así como para las cosas de la vida moderna. Para las demás, prefiero las sociedades en vísperas de alcanzar el umbral de la modernidad. Sobre todo para pasarla bien. En otras palabras, para la música, el baile o el cine, me quedo con Brasil. Para el futbol, los autos, los aeropuertos y la ropa, me quedo con Alemania.

 

 

Lula y México. Jorge G. Castañeda

Lula y México
Jorge G. Castaneda
Reforma
12/06/2014
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He criticado la política exterior brasileña en años recientes, y algunos amigos de aquel país me lo reclaman. No obstante, me considero uno de los supuestos “intelectuales” mexicanos con mayor vínculo de afecto con Brasil, donde he estado en más de 30 ocasiones; publicado tres de mis libros y reunido una gran cantidad de amigos. Todo ello no quita que me ha exasperado lo que todavía hace un par de años era la arrogancia de los dirigentes o funcionarios del Partido de los Trabajadores. En muy escasas ocasiones estuvieron dispuestos a mitigar sus autoelogios, o relativizar sus numerables logros, ni mucho menos a incurrir en cualquier tipo de autocrítica.

 

Entiendo la irritación que a muchos brasileños les provoca lo que podría parecer una campaña de la prensa internacional o, como dijo Lula, “de los medios norteamericanos y británicos en particular”, destacando los defectos, demoras o riesgos inherentes a la organización de dos eventos gigantescos: la Copa y la Olimpiada. Tienen algo de razón en molestarse por la superficialidad de la cobertura de las revistas y diarios de esos países, y también de la televisión, exceptuando a la BBC, y en exigirles que sean más serios y, sobre todo, empeñosos en su labor, y de no reportear únicamente desde el hotel sin salir a la calle. Creo que eso es lo que quiso decir Lula en su discurso en Porto Alegre hace días, cuando arremetió contra la prensa extranjera y, de paso, le dio un raspón al supuesto Mexican Moment de Enrique Peña Nieto. Lo cual, como era de esperarse, ha provocado todo tipo de reacciones indignadas en México.

 

Si Lula tiene razón en denostar hoy a la prensa extranjera, también la habría tenido hace cinco años, cuando la misma y, en particular, las publicaciones norteamericanas y británicas -Financial Times, Economist, New York Times, Wall Street Journal- pintaban un paisaje brasileño casi idílico y presentaban un caso mexicano desastroso. En aquella época -2009-, Héctor Aguilar Camín y yo nos permitimos señalar en uno de nuestros libros que los números mexicanos eran muy parecidos a los brasileños -a lo largo de los últimos 20 años, bastante mediocres- y que México superaba a Brasil en algunas categorías importantes, como el PIB per cápita, la tasa de inversión sobre el PIB, la menor violencia y un mayor Índice de Desarrollo Humano. También decíamos que Brasil ensanchaba su clase media a un ritmo más acelerado que México.

 

En el ínterin, la violencia en México subió hasta alcanzar, en 2011-2012, el mismo nivel de homicidios dolosos por 100 mil habitantes que Brasil. Si bien crecimos más que el Brasil del llamado “Milagro Brasileño”, en 2013 ellos crecieron al doble de nosotros. Pero, con el paso del tiempo, se parecen mucho los registros del electrocardiograma económico de ambos países: planos, con algunos años buenos. Hoy, Lula acierta en parte; hace 3 o 4 años acertábamos nosotros, en parte. Una cosa, sin embargo, es la fabricación de una narrativa por los medios internacionales, y cómo los gobiernos llegan, primero, a promoverla; segundo, a congratularse de ella, y, tercero, a creérsela.

 

A aquellos en México que le responden a Lula que su crítica al desempeño económico mexicano es por ardor y el Mundial, me permitiría sugerirles que, al igual que Lula, dirijan parte de su ira contra esos medios que han reducido la calidad de sus corresponsales, han despachado a enviados especiales en lugar de corresponsales para ahorrarse dinero, agudizando la superficialidad de su cobertura, y se han unido a veces a manipulaciones en bolsa por bancos y empresas de sus países a quienes les puede convenir elevar o disminuir el valor del papel mexicano o brasileño. Espero no tener que leer dentro de algunos años una declaración de algún alto funcionario mexicano criticando a los medios extranjeros por exagerar su pesimismo sobre el panorama mexicano. El momento de juzgar a la prensa, la radio y la televisión internacional en su análisis de lo que sucede en México es ahora, no antes ni después.

 

jorgegcastaneda@gmail.com

Michoacán y Vietnam. Jorge Castañeda

Michoacán y Vietnam
Jorge G. Castañeda
REFORMA
16/01/2014

Michoacán y Vietnam. Yo no sé si el gobierno federal tiene una respuesta al desastre de Michoacán. Más aún, no sé si exista tal respuesta. Por mi parte me parece prudente en este momento no lanzar propuestas u ocurrencias simplistas, superficiales, o envenenadas. Sí creo, sin embargo, que para llegar a una respuesta es preciso contestar a una serie de preguntas que, por ahora, dan la impresión de permanecer sin contestación. Las dividiría en cuatro grupos.

 

La primera: ¿de qué viven de verdad y en qué proporción las agrupaciones del crimen organizado en esa zona de Michoacán? Zetas, La Familia y Los Caballeros Templarios ¿hoy y ayer se alimentan del negocio de la marihuana y la amapola, o de los laboratorios de metanfetaminas, o de la extorsión a pequeñas y gigantescas empresas comerciales, mineras y siderúrgicas, o del secuestro, o all of the above? Y en este último caso ¿cómo reparten su tiempo y sus ganancias entre todas estas actividades? No da lo mismo, ya que no hay solución al problema sin saber cuál es el problema.

 

La segunda: ¿qué es lo que sucedió en el sexenio pasado que no funcionó? Es obvio que lo que comenzó en diciembre de 2006 no dio resultados y evidentemente empeoró las cosas. Pero de manera específica ¿cuáles fueron los errores, las insuficiencias o la ignorancia que llevaron a esta debacle? No es posible construir una alternativa a una estrategia equivocada si no se sabe en qué consistió el equívoco; no hay modo de hacer algo bien si no se sabe qué se hizo mal. Repetir incansablemente que ahora hay mayor coordinación es, en el caso de Michoacán, aberrante. No se puede coordinar al gobierno federal con las policías estatales o municipales cuando éstas simplemente dejaron de existir. Resulta difícil de creer que todo el problema radicó en una falta de coordinación.

 

La tercera y la más obvia (casi un lugar común de la comentocracia): ¿quién financia a las autodefensas? Su armamento no será el del Ejército israelí, pero tampoco son puras escopetas o fusiles calibre 22. ¿Son homólogos aguacateros, limoneros, meloneros o mineros de los finqueros colombianos? ¿Es el Cártel de Sinaloa? Se trata de preguntas carentes de gran complejidad pero que sin respuesta precisa imposibilitan cualquier acción eficaz.

 

Por último y lo más importante, la cuarta: ¿qué pasa después de la ocupación militar? Ya en estas páginas he citado a Joel Ortega, quien a su vez recuerda la tesis de Graham Greene en El americano impasible, a propósito de la guerra de Francia en Vietnam a principios de los cincuenta. Los franceses ocupaban el territorio que pisaban, y nada más; al retirarse volvía el Viet Minh. Todo indica que la situación en Michoacán es análoga. El Ejército, la PF, la Marina en Lázaro Cárdenas pueden, con suficientes recursos y tiempo, desarmar a las policías comunitarias, descabezar a Los Templarios, reducir la extorsión y el secuestro, y tal vez desmantelar la mayoría de los laboratorios (la marihuana y la amapola ni se pueden ni se deben erradicar). Pero algún día todos ellos tendrán que irse, como ha sucedido repetidamente a lo largo de los últimos 15 años. Cuando no alcance la tropa, o el presupuesto, o la paciencia de la opinión pública o la indiferencia internacional, y cuando el costo en derechos humanos, instituciones desmontadas, corrupción y abandono de otras regiones se haya incrementado ¿qué sucederá?

 

El gobierno sin duda conoce la respuesta a la mayoría de estas preguntas. No está obligado a compartirlas con nadie. Pero en algún momento, si quiere ganarse la confianza de la opinión pública y publicada, y de la comunidad internacional, tendrá que divulgar algo: información, análisis, historia, nexos, y detalles de su proyecto. No se entiende muy bien la obsesión por el silencio o por posponer una divulgación obligada.

Golpe de timón. Jorge. G. Castañeda

Cuauhtemoc Cardenas Vicente Fox

Cuauhtemoc Cardenas Vicente Fox (Photo credit: Wikipedia)

English: Picture of Jorge Castañeda (left) and...

English: Picture of Jorge Castañeda (left) and Hubert Védrine, Minister of Foreign Affairs of France. According to the website, “The photographs in this exhibition are free of copyright abroad and may be reproduced with the obligatory credit “Ministry of Foreign Affairs – Photographic Service”: http://www.france.diplomatie.fr/photos/diplo/usa/mexique18.html#photo (Photo credit: Wikipedia)

La simulación de la Reforma Educativa  |  The ...

La simulación de la Reforma Educativa | The simulation of Education Reform (Photo credit: jpazkual)

Golpe de timón
Jorge G. Castañeda
REFORMA
29/08/2013
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Esta última ha sido una pésima semana para los habitantes del Distrito Federal, para su gobierno, tal vez para la educación nacional, y sin mayor duda para el gobierno de Enrique Peña Nieto. Los capitalinos padecimos los bloqueos, plantones, vandalismo y demás fechorías de los maestros reales y menos reales, pero el gobierno de EPN fue víctima de un fuego cruzado, ciertamente no amigo. Cuauhtémoc Cárdenas manifestó su tajante oposición a la Reforma Energética, el PRD se negó a aprobar la Ley del Servicio Profesional Docente, se revisó a la baja, a 1.8%, la previsión de crecimiento del PIB de este año, y se mostró una sorprendente falta de coordinación entre distintas dependencias en todo este sainete. Y por último, apenas ayer, el gobierno canceló la visita de EPN a Turquía y, ojalá, recorte su asistencia a la Cumbre del G-20 en San Petersburgo. Puede uno especular ad infinitum sobre las causas que llevaron al gobierno a encontrarse en una situación tan adversa en tan poco tiempo, pero tal vez resulte más interesante preguntarse qué hacer para salir de este callejón que tiene… salidas.

 

Hay motivos para pensar que la decisión de posponer la discusión y la votación de la Ley del Servicio Profesional Docente en la Cámara de Diputados fue tomada por EPN, e impuesta al liderazgo priista en la Cámara baja, para mantener en vida un Pacto por México agonizante. Hay razones para pensar que se decidió a última hora quizás dejar fuera de la reforma energética los contratos de producción compartida y las concesiones para mantener a bordo a Cuauhtémoc Cárdenas, quien no sólo no se dejó, sino que lanzó una cruzada tan hábil como eficaz contra el impacto posible de dicha reforma. Y es probable que el gobierno federal no ejerza mayor presión sobre el jefe de Gobierno del Distrito Federal, para que desaloje/reprima/contenga/infiltre las actividades de la CNTE en la capital, para no violentar la relación con Miguel Ángel Mancera, aliado clave de EPN y pilar del Pacto.

 

Por otro lado, todo sugiere que EPN no se resigna, ni mucho menos acepta de buena gana aceptar el principio de simultaneidad y paridad que propone ya todo el PAN pero que originalmente fue idea de sus senadores, de que no habrá reforma energética constitucional sin reforma política de fondo antes o al mismo tiempo. Por último, parece obvio que una estrategia política inteligente y exitosa durante el primer semestre del gobierno, con una expectativa de crecimiento económico relativamente elevado para todo el año (3.6% fue el vaticinio en enero), no puede funcionar a cabalidad en un entorno económico interno y externo muy diferente. No conozco a ningún analista económico privado que piense sinceramente que vamos a crecer a más de 1.5% este año, y muchos temen que al final no lleguemos ni al 1%.

 

Si todo esto es cierto, se antoja indispensable y deseable un golpe de timón que permita evitar en el futuro los errores que llevaron a la actual situación, y sobre todo trazar un rumbo y una estrategia consonantes con la nueva situación económica y la nueva situación política. ¿En qué puede consistir? Resignarse al fin del Pacto por México, que ya dio de sí y con creces. Al empecinarse el gobierno en rescatar a “los Chuchos”, rescatará sólo un membrete. Mientras que si opta por una alianza integral y de largo plazo con el PAN, puede lograr la aprobación de reformas que son anatemas para la izquierda -Pemex, IVA, educación a fondo, nuevo régimen político-, y restablecimiento del orden público mediante el uso prudente, legal y legítimo de la fuerza contra grupos cuyo financiamiento, entrenamiento, mando y control provienen de fuentes vinculadas a distintos sectores de la izquierda en su conjunto.

 

Seguir con el Pacto es entrar al ámbito tradicional de la simulación, que sin duda se tragarán algunos ingenuos corresponsales extranjeros y uno que otro tonto útil nacional. Darle santo sepulcro y pasar a la etapa siguiente no es un camino exento de riesgos pero es mucho más prometedor que cualquier otro.