MOSAICO, 7-VIII-014

Martínez Campos, 7-VIII-014

GUIA

 

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MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 7 de Agosto.- BIEN RECUERDO, HARÁ unos veinticuatro años, mi primera nota que mandé como corresponsal aquí, de La Voz de Michoacán, fue sobre el funcionamiento de la biblioteca municipal del centro, la “Jesús Romero Flores”. Y la información para esa nota primeriza, me la proporcionó el joven Fernando Tejeda Alvarado (1962). Desde entonces, lo he conocido como un piedadense activo, dinámico, con acentuado afán de aprender, y de enseñar. Debe tener muchos valores, sin duda, pero me gustaría destacar su vinculación al terruño (terruño grande, La Piedad, su región) que se ha manifestado en el participar de palabra y obra en la vida pública de su ciudad. Y digo también de palabra, por su elaboración de diversos trabajos relativos a su hábitat, su entorno. Considero que sería oportuno hablar  posteriormente de él, de manera más merecida, pero ahora me refiero al libro que hace días puso en mis manos y se denomina “Penjamilllo, “Lugar de Sabinos”, a propósito del 450 aniversario de dicha población, en una versión más ampliada y en la que menciona larga lista de colaboradores en la obra y a la participación del ingeniero Pascual Raya Sepulveda, penjamillense, quien fuera también alcalde, y un numeroso grupo de personas de aquel municipio empeñadas en “la conservación de las raíces históricas y la tradición cultural de Penjamillo”. LA OBRA, DE 251 páginas y mil ejemplares de edición, se remonta a los orígenes de Penjamillo, y luego recorre sus comunidades, sus sitios, sus fiestas, sus costumbres. Especial relieve se da a la comunidad de Santa Fe, una alusión a Ziquítaro como paso del insurgente don Miguel Hidalgo, una lista de alcaldes, desde 1939 con Francisco Duarte, al 2011 con Francisco Piceno y una mención de personajes del municipio como Miguel Meza, José Ortiz Rodríguez, Juan Abarca Pérez, Josefina Báez Calderón (Josefina Báez de Ortiz), Manuel López Pérez, Gustavo Madrigal Barajas, José Antonio Pérez Partida y, sin que por mi parte me considere personaje, una mención a su servidor Silviano Martínez Campos en cuanto a su actividad periodística. UN APARTADO ESPECIAL merece al autor de “Penjamillo”, lo que denomina por su título “La Epoca del Cacicazgo en Penjamillo”, fenómeno que lo remonta a tiempos lejanos, pero que en el Siglo XX tomó su particular fisonomía, en el ambiente del agrarismo. Destaca el liderazgo de don Abrahan Martínez, reconocido como tal e inclusive el Congreso del Estado decretó un homenaje anual del líder asesinado en 1954, según el autor de la obra. Pero en ella no se da ningún relieve a su sucesor, el líder de facto don Francisco Silva. DE DON FRANCISCO, Pancho Silva, como se le conocía, tengo un vago recuerdo de niño, allá por principios de los cuarenta y creo que ya desempeñaba cierto liderazgo. Llegué a verlo, sin  presentarnos, en una tienda en 1955 cuando mi escuelita. Supe por mi papá que “no veía con buenos ojos” (esta no era la expresión original, yo la acomodo) que yo diera clase en Ziquítaro a una de las facciones, aun cuando por mi parte, la abrí para todos. A invitación, voluntariamente di mis clases de 1955 a 1956, año en que voluntariamente también me retiré, a fin de recorrer mundo. Luego, ya en los sesenta, lo vi una mañana en la plaza, iba yo con mi hermana enferma desde México, me presenté y le pregunté por un taxi. Posteriormente, años después, ya como periodista, aquí, durante un homenaje a don Abrahan Martínez, saludé a don Pancho, él ya anciano. No era nada personal, pues. SOBRE LA SITUACIÓN conflictiva en Ziquítaro (y en el municipio) llegué a escribir, durante mi  paso efímero poro el diario Zócalo en la ciudad de México, en 1957, un artículo que titulé “Historia del Pueblo Olvidado”. Muy retórico, por cierto, pero mi edad de entonces era de 22 años y aún no incursionaba en el periodismo profesional. Se puede encontrar en http://eltaller.us.es/index.php/ .  HE APRENDIDO A ver un poco más a fondo las cosas. En el caso que nos ocupa, el régimen imperante, el régimen autoritario de entonces, que por otra parte dejó mucho bueno, positivo, para el  país, se valía de los “hombres fuertes” para el control de pueblos y regiones. No todo era rudo y turbio, por supuesto, pero cuando se presentaban casos, también se dejaba pasar, pasar, pasar. Injusticia institucionalizada, pues. Pero ya pasaron aquellos tiempos, 50, 60 años o más antes. Ahora me gusta ver a nuestros padres y abuelos, como hijos de su tiempo, vinculados como en estos casos, al sistema central que necesitaba del control total para mantenerse y perpetuarse. México y sus regiones y sus  pueblitos, es otro, cierto, pero aún falta y día vendrá en que la democracia representativa de ahora, imperfecta como es, pero necesaria, se transforme en democracia participativa. (www.miregionmichoacana.wordpress; www.mitierramaravillosa.wordpress.com)

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