“MÁTALOS Y DESPUÉS VIRIGUAS”. Salvador Flores LLamas

A c e n t o

“Mátalos y después viriguas”

SALVADOR  FLORES  LLAMAS

El famosos dicho de Doroteo Arango, el legendario Pancho Villa, tiene plena aplicación hoy, época de linchamientos políticos, cuando se culpa a un personaje antes de indagar si en verdad es culpable; pero también ocurre al revés, pues, como dijo el viejo sabio del pueblo, “aunque viriguan, luego ni si quiera los meten a la cárcel”.

No por defender al gobernador poblano Rafael Moreno Valle, a quien la diputada perredista Roxana Luna acusó de la muerte de José Tlahuatlie Tamayo, al enfrentarse la gente con la policía estatal en la carretera Puebla-Atlixco, cuando –según la autopsia- al niño no lo mató una bala policíaca, sino un cohetón lanzado por los manifestantes.

Y tan quería la diputada sacar raja política contra su examigo el gobernador, que el miércoles fue al Senado a presionar para que la Comisión Permanente del Congreso emitiera un acuerdo condenatorio de Moreno Valle, y hasta sus compañeros del PRD le dieron la espalda.

Otro caso fue el de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, que manejaba el PRI del DF como cacique y mandaba vapulear a sus oponentes, como le pasó a Rosario Guerra, por osar disputarle el liderato en una elección.

El CEN del PRI ni caso hizo de la denuncia que le presentó Rosario, quien, ante la injusticia, abandonó al partido de toda su vida.

Mas cuando la jerarquía tricolor quiso deshacerse de él, lo acusaron de escándalos sexuales realizados en la sede partidista, y con el linchamiento que le organizaron, el “Basuritas” quedó liquidado social y políticamente.

Así el CEN priísta ni se molestó en demandarlo penalmente, y lo orillaron a dejar el liderato a Mauricio López, a cambio de que Tonatiuh González, su incondicional, fuera el secretario general.

A quien dicen que lo “viriguan” y no pasa nada es a Ebrard, que se da el lujo de criticar furibundamente al CEN del PRD por no tomarlo en cuenta para su jefatura nacional, y menos tras el estallido de la pústula de corrupción de la Línea 12 del Metro, que lo descalificó totalmente.

Y, por más que el gobierno del DF repite que indaga a fondo el caso y culpa a las empresas constructoras y a CAF, que renta los vagones; no pasa nada.

No exige responsabilidades y menos acusa  penalmente a Marcelo. Eso sí, no faltan perredistas que dicen que el gobierno de Mancera no debe devolver a la Federación los 384 millones que ordenó la Auditoría Superior, de la millonada que Calderón concedió a Ebrard para su obra cumbre, por más que éste  lo atacaba cada rato.

Así ni “viriguan” y menos castigan a Marcelo, sino le otorgan impunidad.

A ver si no resulta que el peor jefe de gobierno que ha tenido el DF “se deslinda”, según suelen hacer los perredistas cuando les llega la lumbre al aparejo, como si con eso pagaran sus culpas, y se burlan cínicamente de sus electores.

Si esta hazaña de corrupción la manejan bien PRI y PAN pueden quitarle muchos votos al PRD en 2015, aparte de los que le quite el Peje, pues se estima que 7 de cada 10 logrados en la elección presidencial de 2012 fueron por Andrés Manuel.

Llueven las críticas contra Héctor Serrano, secretario de Gobierno del DF, por no evitar, cual es su obligación, los abucheos a su jefe Mancera  en un acto de la Comisión de Derechos Humanos local, y al inaugurar el Cedabús.

Serrano está ocupado en ganar votos para llegar al Consejo Nacional del PRD, donde –dicen- sólo lo supera la senadora Angélica de la Peña, esposa del Chucho mayor, Ortega.

Leticia Quezada, delegada en Magdalena Contreras y líder  de la Asociación de Autoridades Locales de México, prefiere que los maten a “viriguar”, y no ha movido un dedo desde que  el 7 de   noviembre fue asesinado el alcalde Ygnacio López Mendoza (PT), de Sana Ana Maya, Michoacán.

Este montó en octubre una huelga de hambre ante el Senado para exigir más recursos, y dijo que tenía que pagar $100 mil mensuales al “crimen organizado”; pero ni los legisladores del PT le hicieron caso.

Leticia Quezada prefiere andar contoneándose para lucir su nueva figura. 

Falta “viriguar” donde  quedan los fondos que recaudan los parquímetros, pues se acusa que dos empresas concesionarias se llevan la parte del león y les dan una bicoca a los vecinos de las colonias donde se implantan.

Con Ebrard esas empresas las regenteaban un hermano y un primo suyo, ¿ahora quiénes?

El gobierno del DF alega que los franeleros protestan por la privatización de las calles porque levantan unos $25 mil mensuales sólo en la colonia Florida, y prefiere que éstos se mueran de hambre para entregar esos fondos a cómplices de los funcionarios.

Los perredistas seguirán pregonando su lema “primero los pobres”, aunque maten de hambre a los “viene-viene”, antes que “viriguar” y castigar a los funcionarios corruptos. 

 

 

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