Mosaico, 10-VII-014

Papa Frncisco

Martínez Campos, 10-VII-014
GUIA
MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 10 de Julio.- PUES SÍ, CON negocio y todo, necesitamos al futbol. Algunos, como un escape a tan tremenda realidad conflictiva que vivimos; otros como una sana diversión, también escape; otros como diversión a secas. Y el mundo, como una de las múltiples expresiones, junto con los Juegos Olímpicos, para exponer, expresar, la maravilla del cuerpo-alma del ser humano tan vilipendiado por nosotros mismos a través de la incomprensible violencia, el enigmático encerrarse, en sí mismo, la indiferencia ante el sufrir del otro: sea el hambriento, el migrante, el desocupado, el atosigado por la necesidad. PARA LOS ENTERADOS, expertos en la técnica, el arte y el negocio del futbol, expresado en veces con apasionamiento y no tanta neutralidad, el domingo que viene la Alemania se llevará la copa luego de apabullar al oponente sea con 7, 14 o menos goles. El partido de ayer tan flojo, de Argentina y Holanda, da suficientes argumentos para sostener la susodicha expectativa, aun cuando quién sabe, tantas sorpresas que vive uno. LUEGO DEL RESULTADO de ayer, Argentina y Alemania serán los finalistas. Y el hecho de que los dos papas, Francisco y el emérito Benedicto, sean de nacimiento argentino y alemán, respectivamente, ha dado lugar a que se especule con humor que ambos “se enfrenten” como hinchas viendo el partidazo, en el Vaticano. Del mismo Vaticano salió hace días la humorística versión, y hasta la posibilidad de que llegaran a la final los dos equipos mencionados y que los Papas presenciaran la contienda. Ahora el vocero dice que eso de que Franacisco y Benedicto presencien el encuentro, juntos, es “inverosímil”. Sin embargo, según informaciones, dice, entre bromas, que se va a informar. Será o no, pero en La Iglesia también se juega, a la buena, con los signos. Los hombres de la Biblia observaban un hecho, y sacaban un mensaje. Los hombres de religión (en cualquier nivel) observan un hecho y sacan un mensaje. EN SEMANAS PASADAS, el Papa Francisco envió un mensaje con motivo del Mundial de Futbol. De él, extraigo algunos párrafos. “Quisiera enviar un caluroso saludo a los organizadores y participantes, a cada atleta e “hincha”. También a todos los espectadores que en el estadio o por la televisión, la radio e internet, acompañan este evento que supera las fronteras de lengua, cultura y nación. Mi esperanza es que más allá de las fiestas del deporte, esta Copa del Mundo pueda convertirse en la fiesta de la solidaridad entre los pueblos. Esto supone sin embargo que las competiciones del futbol sean consideradas por lo que en el fondo son: un juego y al mismo tiempo una ocasión de diálogo, de comprensión, de enriquecimiento humano recíproco. El deporte no es sólo una forma de entretenimiento, pero también, y diría sobre todo, un instrumento para comunicar valores que promuevan el bien de la persona humana y ayudan en la construcción de una sociedad más pacífica y fraterna. Pensemos en la lealtad, en la perseverancia, en la amistad, en compartir, en la solidaridad. De hecho son muchos los valores y actitudes fomentadas por el futbol, que se revelan importantes, no sólo en el campo, pero en todos los aspectos (de la ) existencia, concretamente en la construcción de la paz. El deporte es escuela de paz, nos enseña a construir la paz…. Podemos ver en esta práctica deportiva una metáfora de nuestra vida. En la vida hay que luchar, entrenar y esforzarse para tener resultados importantes. El espíritu deportivo se convierte así en una imagen del sacrificio necesario para crecer en las virtudes que construyen el carácter en la persona. Si para mejorar una persona es necesario un ejercicio grande y continuado, ¿cuanto más esfuerzo deberá invertirse para alcanzar el encuentro y la paz entre los individuos y los pueblos? Hay que entrenar mucho. El futbol debe ser una escuela para la construcción de una cultura del encuentro que permite la paz y la armonía entre los pueblos. Aquí viene en nuestra ayuda una segunda lección de la práctica deportiva, aprendemos lo que el “fair play” del futbol tiene que enseñarnos. Para jugar como equipo hay que pensar en primer lugar en el bien del grupo, no de uno mismo. Para ganar hay que superar el individualismo, el egoísmo, todas las formas de racismo, de intolerancia, de instrumentalización de la persona humana. No es sólo en el futbol que ser “fominha” (expresión brasileña para decir que un jugador quiere el balón sólo para él mismo), se convierte en un obstáculo para el buen resultado del equipo, porque cuando somos “fominha” en la vida ignorando las personas que están alrededor nuestro, toda la sociedad está dañada. La última lección del deporte, provechoso para la paz, es el honor de la vida entre los competidores. El secreto de la victoria en el campo, pero también en la vida y en el saber respetar al compañero de equipo, pero también a mi adversario. Nadie gana por sí solo en el campo, ni en la vida. Que nadie esté solo ni se sienta excluido. Atención: No a la segregación, no al racismo”… (www.losnuevostiempos.wordpress.com

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