INAUGURACIÓN DEL ESTADIO AZTECA. Salvador Flores Llamas

                                                Estadio Azteca

A c e n t o

Inauguración del Estadio Azteca

SALVADOR  FLORES  LLAMAS

Único escenario de dos finales (1970 y 1986) y de más juegos (19) de la Copa Mundial de Futbol, el Estadio Azteca fue inaugurado por el presidente Gustavo Díaz Ordaz (GDO) el 29 de mayo de 1966, ante el presidente de la FIFA, Sir Stanley Rous, directivos del futbol mexicano y una multitud de 105 mil aficionados, su aforo total.

El partido inaugural fue entre el América, campeón mexicano, y el Torino de Italia (inicio de un pentagonal en que participaron además el Necaxa y el Atlante de México, y el Valencia de España).

El primer gol en el Coloso de Santa Úrsula lo anotó Arlindo dos Santos, delantero americanista, a los 10 minutos del cotejo, que terminó empatado a 2 goles.

El retardo de 25 minutos del mandatario por el gran embotellamiento de tránsito que causó la afluencia imprevista, enardeció al público y  recibió al mandatario con “mentadas”, que lo irritaron.

Invitado especial del dueño del Azteca, Emilio Azcárraga Milmo, asistió el ex presidente Adolfo López Mateos (ALM) quien, agobiado por su enfermedad terminal, se ubicó discretamente en un palco; pero cuando el público lo descubrió, durante el retardo de GDO, lo saludó con porras y aplauso general, y él correspondió con los brazos en alto, su ademán característico.

Además de presidente muy popular, ALM fue gran aficionado al boxeo y al automovilismo. A él se debió la obtención de la sede de los Juegos de la XIX Olimpíada para México, por lo que su sucesor lo nombró presidente del comité organizador, cargo al que renunció cuando le avanzó el aneurisma que lo llevó a la tumba.

Al recibir la invitación al acto inaugural, en el hospital en que estaba confinado, decidió rechazarla, pues sólo podía desplazarse en silla de ruedas y no quería que la gente lo viera así.

Su secretario particular (que seguía al pendiente de él) Humberto Romero Pérez y su médico de cabecera le hicieron ver que serviría a su salud asistir, para que respirara otros aires y viera a la gran afición futbolera.

Como insistía en resistirse para evitar a GDO creer que deseaba robarle cámara; Azcárraga captó la situación, le asignó un palco donde no llamara la atención, y lo introdujeron al estadio lejos del presídium

Todo se hizo con sigilo, mas como el Presiente tardaba, no faltó un  vecino al palco de ALM que lo identificó. La noticia corrió como reguero de pólvora y se vino la aclamación apoteósica.

El secretario particular y el médico le dijeron  que se parara a corresponder la ovación; su primera reacción fue negativa para no atraer candilejas. Como la gente insistió en saludarlo, aquéllos no tuvieron más que ayudarlo a levantarse y por atrás le elevaron los brazos para configurar su peculiar saludo.

Ante tal experiencia y, sobre todo tras la rechifla que el respetable brindó a GDO, él pidió a sus auxiliares lo retiraran del estadio discretamente antes del final del partido para que el público no se enterara; así se hizo.

Humberto Romero (nativo de La Piedad, Michoacán, como el que escribe) contó que no paró ahí el incidente, sino  GDO lo culpó de haber organizado el “complot” para ridiculizarlo ante la gente, y lo agregó a los muchos agravios que guardaba al piedadense.

El principal  fue que Díaz Ordaz lo culpó de haberle apodado Tribilín, aparte de sus numerosas discrepancias políticas.

Pocos saben que, por ello, Romero Pérez vivió desterrado en Panamá casi tres años, y tardó 15 en volver a la política, hasta mediado el sexenio de López Portillo, quien lo hizo diputado federal.

Al preguntarle a Huberto si no había vuelto a encontrar a GDO, contó que, tras de que éste renunció a la embajada de México en Madrid, que le encomendó López Portillo, una mañana que él salía del green del Club de Golf Hacienda, vio ingresar al ex mandatario.

Romero nada hizo por saludarlo, temeroso de que no respondiera y se sulfurara. Mas cuando ya casi se daban la espalda, el expresidente le dijo: ¿Puede el Lic. Díaz Ordaz saludar a su amigo, el Lic. Humberto Romero?  Este se volvió de inmediato, se dieron un abrazo y contestó: ”El Lic. Romero tiene mucho gusto en saludar a su amigo el ex presidente Díaz Ordaz”.

GDO le dijo que pronto lo buscaría para platicar “de tantas cosas”.  Mas poco tiempo después Humberto supo que le había arreciado el cáncer, y muy pronto pasó a vida mejor. 

 

 

2 Responses

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