CRECIERON LOS ENANOS. Salvador Flores LLamas

A c e n t o

Crecieron los enanos

SALVADOR  FLORES  LLAMAS

A la política llegan muchos a probar suerte, unos persisten, otros  quedan sembrados a la vera del camino. Es diversa la procedencia de los aspirantes a cargos públicos, la mayoría por ambición del poder y muy pocos con  afán de servicio.

A todo partido le pasa lo mismo. Con diferencias ocasionales, vemos a los novatos ir creciendo y no faltan quienes se lanzan al cuello de los líderes para eliminarlos o al menos neutralizarlos, y viene a cuento la expresión: crecieron los enanos, como en un circo, que de un día a otro se quedara sin esos pequeños seres que causan hilaridad, porque crecieron como todos los mortales.

No pocos intentaron de rebasar a Cuauhtémoc Cárdenas en el PRD, quien lo logró fue López Obrador hasta desbancarlo de candidato presidencial y líder

Porfirio, aunque quiso, no pudo por su talante civilizado, no  tan arbitrario como el tabasqueño, y Los Chuchos le quitaron  a éste  el partido y rechazaron su autoritarismo, que ordena a todos hacer su santa voluntad.

En el abuelo del PRI, el Partido Nacional Revolucionario de Plutarco Elías Calles, todo iba bien hasta que Lázaro Cárdenas ya presidente, le brincó las trancas al Jefe Máximo y lo desterró para sacudirse su férula.La experiencia, que no volvió a repetirse.

Algunos presidentes se lanzaron contra su antecesor, su hacedor que los puso en el cargo, para sacudirse su tutela; con Echeverría se le llamó a mini-maximato, pues quiso copar a López Portillo con su gente y manejarlo, pero el secretario de Gobernación de JLP, Jesús Reyes Heroles se encargó de romper los tentánculos de aquél.

La rebelión Cuauhtémoc-Porfirio no intentó apoderarse del PRI, sólo se salieron al ver cerrado el camino para su ambición  presidencial, con un grueso de seguidores, y desembocaron en formar el PRD.

Al PRI han llegado gentes que empiezan por aportar dinero a sus campañas, luego consiguen cargos de elección y aun exigen liderazgos partidistas para asegurar su permanencia en el poder.

Fue el caso de Rafael Gutiérrez Moreno, el “rey de la basura”, que entre sus 56 hijos con muchas mujeres, tuvo a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, (el basuritas) que empezó por dar dinero y contingentes a campañas del PRI hasta ser diputado federal y tener poder y cacicazgo.

El “basuritas” rebasó a su progenitor: fue diputado y se apoderó del PRI-DF; ahí estaría, pero se indisciplinó y quiso tomar al partido como su propiedad o su claque de colectores de basura para escoger a los candidatos a cargos de elección. Ahí cavó su tumba.

Acusado de armar aquelarres sexuales con edecanes o empleadas del PRI con dinero público, cayó en desgracia, y la jerarquía priísta aprovechó su desprestigio para quitarle el liderato.

El PRI no lo ha acusado de delito, y quizá ni lo haga; pero le dio un estate quieto para que no intente volver al liderato del partido, pues entonces le endilga la denuncia penal. Jamás se imaginó desprestigiado y prescindible.

Cunde la versión de que quien dirigirá al partidazo en el DF es Aurelio Nuño, jefe de la Oficina de la Presidencia, de todas las confianzas de Peña Nieto.

Quizá ponga al frente a un subalterno; lo importante es que Nuño lleve las riendas y negociación para arrebatar al PRD buena parte de su fuerza en la capital y disminuir su control rumbo a la elección de 2015, pero sobre todo la de 2018, para la que tiene más tiempo y oportunidad de ser el candidato a jefe de gobierno, a la par que una palanca fuerte en favor del abanderado presidencial tricolor.

Al que le creció el enano de la delincuencia fue al gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila; Peña Nieto hubo de poner fuerte dispositivo federal de seguridad, que en dos semanas detuvo 42 criminales y menguó temores por la inseguridad que sufren los mexiquenses.

Al PRD le saltó otro enano en el DF, Alejandro Fernández Ramírez, delegado en Cuauhtémoc, la jurisdicción citadina más importante –no el cantante hijo de Vicente– le robó al tocayo el apodo “el potrillo” para hacerse popular en su campaña electoral y resultó un fiasco, pues seguido hay que andar buscándolo cuando se presentan emergencias, porque está en brazos de Baco o las adormideras.

Cuando el miércoles 16 una tromba causó estragos en la delegación a 500 locatarios y 250 puestos del mercado “Beethoven”, en la Ex Hipódromo-Peralvillo, hubo que rescatarlo de su table dance predilecto en la Zona Rosa y hacerlo tragar unas tasas de café para que volviera en sí  y pudiera aparecer ante los damnificados. Este enano de plano se achaparró.

Como candidato, el susodicho “potrillo” lanzó promesas y promesas, que no ha cumplido. Testigos son los periodistas del Club Primera Plana, en cuya sesión-comida engoló la voz para ofrecer el oro y el moro y que difundieran sus dichos; pero sus gobernados van de mal en peor.

Desagrada a los dueños de los antros la presencia de Alejandro, no porque no pague las cuentas (eso por sabido se calla) sino porque se pone a dictar órdenes, como si fueran sus negocios, si no les manda a los inspectores, que los extorsionan de lo lindo.

Esto me recuerda a otro delegado en Cuauhtémoc, que llegó después del sismo de 1985 y a las primeras cerró todos los giros negros: al preguntarle, como periodista, por qué lo hacía, cínicamente respondió: “para que aumenten la cuota”.

Y todavía anda por ahí tratando de figurar en el  PRI. Este enano no creció, y menos lo hará con Peña Nieto, pues fue gran enemigo de Arturo Montiel, cuando aspiró a ser candidato presidencial, de la mano Elba Esther Gordillo, entonces poderosa.    

 

2 Responses

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