LA IZQUIERDA, PULVERIZADA. Salvador Flores LLamas

A c e n t o

La izquierda, pulverizada

SALVADOR  FLORES  LLAMAS

Los jaloneos del Peje para arrebatar gente al PRD y reforzar Morena otra vez muestran el talante divisionista de López Obrador, por su ambición personal de tener un partido propio que lo lance a la Presidencia de la República por tercera ocasión y pueda usarlo como negocio particular.

Maravilla más que haya incautos o perversos que le hacen el juego a Andrés Manuel con tal de arrebatar el PRD a los Chuchos, sus actuales líderes, con  varias tribus que apoyan a Cuauhtémoc Cárdenas para que dirija de nuevo ese partido, pero más bien favorecen a Morena, o sea al Peje.

Una serie de nombres están en el ajo: Izquierda Democrática Nacional, de Bejarano-Padierna; Nueva Izquierda, de Los Chuchos; Patria Digna, de Carlos Sotelo; Cruzada Progresista, de Miguel Ángel Mancera; Movimiento Progresista, de Marcelo Ebrard; Alianza Democrática Nacional, de Héctor Bautista; Foro Nuevo Sol, de Amalia García, y el grupo de Miguel Barbosa, que se cree cabeza de uno, pero por no reconocérselo Los Chuchos, se les salió del huacal, aunque les debe el liderato de los senadores del PRD.

A Pablo Gómez, sin tribu, le reditúa irse por la libre, pues se une a quien le ofrezca el mejor cargo de elección, para usufructuarlo y continuar lo que considera su brillante trayectoria parlamentaria.

Más las tribus capitalinas que se acumulen, porque en el DF el PRD también es un mosaico de ambiciones y conveniencias.

Cuauhtémoc no es tan zoquete que no vea que el apoyo que le ofrecen esas corrientes son fintas de la mayoría que esperan que Los Chuchos les lleguen al precio, a cambio de su respaldo efectivo.

Así, el cacique perredista de Netzahualcóyotl, Héctor Bautista ya volvió a unírseles va de secretario general con Carlos Navarrete, el gallo chuchista para la jefatura nacional y pueden caer más, menos Ebrard, que lo haría sólo si él fuera llamado a presidir el partido.

Tampoco, claro, los Bejarano-Padierna, pejistas indudables, que sólo juegan a ver si debilitan a los Chuchos en favor de su patrón Andrés Manuel.

El destino de Marcelo ya está definido por los astros: dice apoyar al Hijo del Tata, a ver si le da un buen sitio, que no logrará, pues Cuauh. lo tiene bien medido y sólo se conformaría con la secretaría general, la coordinación de la próxima diputación federal y la candidatura presidencial de 2018, que  –para no ir muy lejos– se la reserva Cárdenas, para no quedar atrás del Peje, dividir a sus huestes y cobrarle, aunque sea en parte, el robo de su cuarta postulación a la grande en 2006.

Hay, pues, muchos tiradores izquierdistas a Los Pinos, y divididos tienen menos posibilidades de llegar, pero los egoísmos y pugnas son más fuertes.

Mancera, jefe de gobierno del DF, también alienta la esperanza de lanzarse en 2018 por una coalición de izquierda, pero si no se alía a Los Chuchos en favor de Navarrete, éstos le darán la espalda.

No bastó al Peje arrebatar el PRD al fundador y su padre político, ni dividir al partido cuando disputó su jefatura a Los Chuchos, que se quedaron con él al final, y hoy Andrés Manuel en revancha trata de quitarle miembros y otra vez demuestra que sólo cuenta su conveniencia, y no para en mientes para  hacer su sacra voluntad.

¿Qué haría como jefe de la nación? Se convertiría en dictador vitalicio, tipo su amigo y ex socio Hugo Chávez, el sucesor inmaduro Nicolás Maduro, y los demás dictadorzuelos de su órbita: Rafael Correa, de Ecuador, Daniel Ortega, de Nicaragua, y Evo Morales, de Bolivia, regidos por Fidel y Raúl Castro, de Cuba, sus guías y beneficiarios, a quienes deben caravanear y redituarles.

Enoja a los pejistas que se le acuse no sólo de dividir, sino de pulverizar la izquierda y, lo reconozcan o no, ahí está cavando la tumba de su ambición presidencial, porque los votos de Morena no le alcanzarán para acceder a Los Pinos y menos ahora que cada día lo sigue menos gente, pues hay más conciencia de sus desplantes y mentiras y mucho menos aceptará sus poses electoreras, como congraciarse con los empresarios y fingirse una blanca palomita.

Además, si pulveriza a la izquierda verdadera, con mayor razón perjudicará al PT (esa simulación de partido marxista-comunista, aliado y subsidiado por Corea del Norte) y a Movimiento Ciudadano, descarado negocio del ex priísta Dante Delgado.  

 

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ANÁLISIS A FONDO. J. Francisco Gómez Maza. LA SIMULACIÓN DE LA DEMOCRACIA

Mar 11-03-14
Francisco Gómez Maza
Análisis a Fondo: La simulación de la democracia
 
 
·         Sofistas de la ciencia política
 
·         La hipocresía de los teóricos
 
 
Un libro que pareciera haber sido escrito para esta coyuntura, en la que diputados y senadores se queman las neuronas para sentar bases de lo que ellos y sus teóricos llaman democracia, que en honor a la verdad no pasa de ser pura simulación.
La Simulación de la Democracia, el libro que me acaba de regalar el doctor Clemente Valdés Sánchez, en el que desde su perspectiva de filósofo de la política denuncia los sofismas usados para el manipuleo de las conciencias ciudadanas.
En el capítulo titulado La democracia como los procesos electorales para escoger una oligarquía, el catedrático de las más prestigiosas universidades europeas (Alemania y Francia, principalmente) desnuda la hipocresía de los teóricos de la democracia occidental y en el caso de esta pinchurrienta democracia mexicana.
Desde el inicio del capítulo, Clemente se tira a fondo:
El primer punto de referencia, para acotar lo que puede ser un concepto coherente de democracia, es distinguir claramente que el gobierno por el pueblo es algo bien diferente de los procesos electorales en los que se elige a unos cuantos individuos que hacen la Constitución y las leyes; las modifican cuando y como quieren; hacen lo que quieren en el gobierno; no tienen obligación de rendir cuentas de su actuación a los ciudadanos y estos no tienen forma de participar ni en la aprobación de las reglas ni en las decisiones del gobierno.
Se trata de los muchos sistemas políticos en que la participación de los hombres y las mujeres adultas en las cuestiones públicas se reduce al derecho de votar para elegir, entre los distintos grupos que manejan la política del país y de las regiones, a aquellos que van a someterlos y explotarlos, sin que la mayoría de los ciudadanos pueda exigirles nada ni pueda destituirlos. El hecho de que esas oligarquías hayan sido electas por los habitantes adultos de una comunidad no hace de ellas gobiernos democráticos.
Chanfle, diría el Chapulín Colorado.
Con todo, si la democracia es la participación de la población en el gobierno, una comunidad tiene un gobierno en alguna medida democrático cuando, en la aprobación de las leyes fundamentales y en las decisiones administrativas más importantes, participa, de manera efectiva, en algún grado, la mayoría de los adultos que viven en la comunidad.
Al respecto, el académico, cuya obra, editada como siempre por Editorial Coyoacán,  puede encontrarse ya en las librerías más importantes de la ciudad de México – Gandhi, El Sótano, Porrúa -, amplía el punto para precisar lo que sería un concepto de democracia que no sea simplemente una abstracción fantasiosa. Y afirma textualmente:
Para empezar, es conveniente dejar algo muy claro: el gobierno de una comunidad por un individuo o por un pequeño grupo no es una forma de gobierno democrática,  aunque esos individuos hayan sido escogidos por la mayoría de los habitantes que tienen la edad suficiente para atribuirles buen juicio. Sostener lo contrario y decir que eso es una democracia es caer en el absurdo total en el cual un monarca absoluto electo es una democracia y una oligarquía electa sería una democracia.
El engaño con el que unos cuantos hombres y mujeres, en los tiempos modernos, se han adueñado del poder político en muchos países, reside en que han logrado hacerles creer a sus pueblos que la democracia son las votaciones para elegir a una persona o a un grupo de individuos para que éstos gobiernen y hagan lo que quieran.
A partir de ese engaño, los profesionales de la política, agrupados en partidos formados algunas veces por criminales, dedican todos sus esfuerzos y una gran parte del dinero público a hacerse propaganda para llegar a las elecciones y apropiarse del poder diciendo que los procesos electorales son la democracia misma.
Desgraciadamente los hombres y las mujeres de nuestro tiempo que escuchan desde la infancia que la democracia son simplemente las elecciones, para que alguno de los grupos de la oligarquía los gobierne, como sucede en otros muchos campos, acaban por creer lo que les enseñan y se dedican a repetirlo.
Las elecciones, en muchos países, no tienen absolutamente nada que ver con la democracia, ya que no se refieren a ninguna participación directa de los ciudadanos en los gobiernos. Las elecciones, en esos lugares, son casi siempre simples confrontaciones entre las distintas facciones de la oligarquía, que buscan por todos los medios apoderarse de los puestos de gobierno y de los asientos de los falsos representantes para seguir dominando a la población.
Para lograrlo utilizan la propaganda constante, la compra de votos y aún el asesinato de los opositores o de los candidatos propios apoyados erróneamente de manera inicial por quienes controlan los partidos.   
Una vez que la población de un país acepta que el gobierno de un autócrata electo o que una oligarquía electa es una democracia, cualquier gobierno basado en una elección popular, aunque sea el más perverso, el más despótico o el más corrupto, puede presentarse como un gobierno democrático.
La trampa es muy sencilla. La clave es simplemente un cambio en el significado de las palabras por el cual el gobierno de un dictador o de un presidente autócrata con poder total, siempre que sea aceptado por el pueblo, se presenta como un gobierno democrático, aunque sea el gobierno de un solo hombre. Así, el gobierno de Mussolini a partir de las elecciones de 1924 podría ser considerado, en esa concepción absurda, como un gobierno democrático, y también sería democrática la dictadura del general Pinochet en Chile, especialmente después del referéndum de 1980 en el que se aprobó la Constitución de 1981 en cuyas disposiciones transitorias la Junta de Gobierno militar asumió las funciones legislativas y constituyentes y el citado general se hizo cargo del gobierno y la administración del “Estado”. Con esa concepción de la aprobación popular como característica de la democracia, el gobierno de Stalin en Rusia, sin duda uno de los autócratas más notables en la historia del siglo XX, debería considerarse como un gobierno democrático, y el de Muhamar el Gadafi, el dictador despótico de crueldad legendaria que durante 41 años mantuvo en la tiranía a la mayoría de la población en Libia (aparentemente con su consentimiento) habría sido un gobierno democrático.
Usando la misma distorsión de las palabras, los gobiernos formados por los pequeños grupos de individuos dedicados al negocio de la política aliados a los grandes empresarios y a los líderes más corruptos de las asociaciones de obreros y campesinos que forman oligarquías de rufianes y que se dedican a robar a sus pueblos, al ser electos en votaciones populares, se convierten en gobiernos democráticos.     
Para que el fraude funcione, los hombres y las mujeres que se han adueñado y se han repartido los poderes de la población, establecen, como en cualquier otra oligarquía, varios “principios” para implantar lo que llaman la “representación política”.
Se trata de expresiones increíbles que muestran la facilidad con la que se puede engañar a los pueblos: la prohibición del mandato imperativo, que en palabras sencillas quiere decir que los llamados representantes no están obligados ni a expresar la voluntad de los votantes ni a actuar de acuerdo con los intereses de sus electores; la idea peregrina de que los representantes no representan a los electores sino a una nación indefinida, de la cual se desprende que ni los habitantes ni los ciudadanos pueden exigir aclaraciones a esos representantes, ni éstos tienen obligación alguna de rendir cuentas a sus electores sino en todo caso a esa nación misteriosa cuyos representantes son ellos mismos, y, finalmente, el “principio” según el cual no existe la revocación del mandato en materia política, lo que, en palabras comprensibles para la gente común, quiere decir que una vez que los ciudadanos escogen a representantes y a gobernantes que no los representan a ellos sino a una “nación” o a un “Estado” indefinido, los escogidos: presidentes, gobernadores, senadores y diputados, gozan durante todo el tiempo que dure su mandato, del derecho de dominar y robar a los habitantes, sin que en ningún caso puedan ser destituidos por quienes los eligieron.
Es así como a través de una “representación política” puramente imaginaria, en la cual los representantes no representan los intereses de los hombres y mujeres que los eligen y éstos no tienen poder alguno sobre aquellos, el sistema político se convierte en una oligarquía en la que el papel de los ciudadanos se reduce a escoger, a través de un proceso electoral, al pequeño grupo que va a gobernar a la población, sin que esos ciudadanos tengan peso ni participación alguna en la aprobación de las leyes o en las decisiones principales del gobierno. Así sucede en el llamado Reino Unido, en donde los hombres que dirigen el gobierno y que controlan el Parlamento que se ostenta como el titular de la soberanía, han construido una “dictadura elegida” (an elective dictatorship), tal y como lo señalaba en su famosa conferencia de 1976 en la BBC Lord Hailsham, quien fue Lord Chancellor en dos ocasiones.
La aplicación de estas fullerías lleva a conclusiones absurdas. La democracia se reduce a un proceso electoral para escoger a los mejores individuos (aún cuando en la realidad muchas veces sean algunos de los peores), los cuales, a su vez, en muchos sistemas políticos, nombran a otros individuos a quienes se les llama los poderes para que ocupen los cargos principales en otros departamentos, y cada grupo se dedica a dominar y, con frecuencia, a robar a la población en sus respectivas áreas, y, lo más incoherente: una vez que los ciudadanos votan, pierden su poder político.
Y usted qué opina.
@AFDiario @ANALISISAFONDO

¿Una nueva alianza entre ciencia y religión?. Leonardo Boff

Desde mi ronco pecho

¿Una nueva alianza entre ciencia y religión?

22/02/2013

Cada época cultural establece su diálogo con la naturaleza. Un día hace hincapié en su carácter imponderable y por eso mágico, otro día capta su simetría profunda y por lo tanto la naturaleza como cosmos, y otras veces incluso su aspecto creativo, irreductible a la lógica lineal. Según Alexandre Koyré e Ilya Prigogine, el diálogo experimental constituye la práctica específica de la ciencia moderna. Hoy más allá de ella, parece ser la práctica holística la que caracteriza el enfoque contemporáneo de la naturaleza. Todas las representaciones del mundo son complementarias y ayudan a descifrar aquello que es más que el enigma de la naturaleza, es decir, su verdadero misterio.

Para la visión contemporánea, el universo es cada vez más una realidad incognoscible. Ella está continuamente desafiada a conocer un proceso que no tiene fin. Por esta razón, es importante tomar…

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Brasile al bivio: prolungare la dipendenza o completare l’invenzione?

Leonardo Boff

Osservatore attento dei processi di trasformazione dell’economia mondiale in contrappunto con quella brasiliana, Celso Furtado,  uno dei nostri migliori nomi in economia politica, ha scritto nel suo libro Brasile: la costruzione interrotta: “In mezzo millennio di storia, partendo da una costellazione di fattorie, di popolazioni indigene disorientate, di schiavi trapiantati da un altro continente, di avventurieri europei e asiatici in cerca di un destino migliore, siamo arrivati a un popolo di straordinaria polivalenza culturale, un paese senza confronti per la vastità territoriale e per l’omogeneità linguistica e religiosa. Ma ci manca l’esperienza di prove cruciali,  come quelle che hanno conosciuto altri popoli la cui sopravvivenza è arrivata ad essere minacciata. E ci manca pure una vera conoscenza delle nostre possibilità e soprattutto dei nostri lati deboli. Ma non ignoriamo che il tempo storico si accelera e che la conta di questo tempo avviene contro di noi. Si tratta di sapere…

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ANÁLISIS A FONDO. J. Francisco Gómez Maza. DEL ESTERCOLERO AL ASESINATO DE PERIODISTAS

Lun 10-03-14
Francisco Gómez Maza
Análisis a Fondo: Del estercolero al asesinato de periodistas
 
 
·         La podredumbre de la corrupción de Amado
 
·         La impunidad de los asesinos de periodistas
 
 
Huele y no a ámbar. Oceanografía, Pemex, Banamex, Citigroup, Gallos Blancos, Amado Yáñez Osuna…Un estercolero cuya fetidez ha contaminado el ambiente ya de por sí contaminado que respiran los mexicanos.
El director de Pemex ya mandó respuestas por escrito, y a modo, a las preguntas que sobre el fraude de Oceanografía a Banamex-City Group le hicieron llegar por escrito diputados de distintos partidos.
El Procurador  alega que la información está reservada porque forma parte de una averiguación penal.
Este lunes por la tarde noche tendrían que haber comparecido tanto Lozoya Austin como Murillo Karam, para profundizar en el asunto Oceanografía ante cuatro comisiones de los diputados, en el mero búnker de San Lázaro. Pero el Procurador, según alguien dijo, andaba en Ecuador con su jefe, quien cumple una visita de Estado a su colega Correa.
Mientras, el estercolero infecta al futbol mexicano, o quizá empezó ahí; o quizá fue utilizado como alcahuete. Indagan autoridades federales los archivos adjuntos del club Querétaro – los Gallos Blancos -, cuyo dueño es Yáñez Osuna, el indiciado por el multimillonario fraude, por posible blanqueo de dinero sucio, como lo reportó la Associated Press.
Pero bueno. El caso Oceanografía – Vicente Fox, Felipe Calderón – es bochornoso, aunque no resiste ningún calificativo. Es el colmo de la corrupción, el cinismo, la desvergüenza.
Sin embargo, hay otro gravísimo hecho aún más bochornoso. No puede ser. Es indignante que en un país que se aprecia de estar en movimiento, que aspira ya a un lugar entre los grandes de este mundo, los periodistas realicen su trabajo en el filo de la navaja y puedan ser víctimas de amenazas de muerte, secuestro y asesinato.
Si Oceanografía es sinónimo de corrupción, la impunidad de los agresores de periodistas es sinónimo de complicidad.
Muy grave y preocupante, el tema de los delitos cometidos en contra de medios de comunicación y periodistas. En las dos últimas administraciones gubernamentales se contabilizan 115 víctimas fatales por la libertad de prensa y de expresión.
Un mucho hasta el hartazgo están las organizaciones defensoras de los derechos humanos y de los periodistas porque las autoridades ministeriales pareciera que no trabajan en la investigación de los asesinatos. No se ve, pues. Tanto que la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados analiza un punto de acuerdo para que la PGR eleve a carácter de Subprocuraduría a la fiscalía encargada de atender tales delitos. Aunque sería lo mismo. Igual si es fiscalía como ahora. Da lo mismo.
Aunque es como pedirle peras al nopal, de todos modos la comisión legislativa está pidiendo a la autoridad ministerial resolver en su totalidad las indagatorias de los delitos contra periodistas, columnistas y comunicadores. Todos continúan en la total impunidad. Ah, y también solicita a los gobernadores donde ha habido crímenes contra periodistas – Veracruz, remember – que tomen medidas para frenar la oleada de atentados.
Los diputados están tramando crear una comisión legislativa especial, ya que en el transcurso de las dos últimas administraciones gubernamentales 98 periodistas, 9 trabajadores de la prensa, 6 familiares y dos amigos de comunicadores se sumaron a las víctimas mortales.
Ya parece disco rayado: México sigue siendo uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. El fenómeno de la violencia incluye desde la intimidación y la violencia “legal” hasta la física, el secuestro y el homicidio.
De acuerdo con los registros de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, los ataques a los derechos humanos de periodistas y a su integridad física se elevaron a partir de 2005 con 72 agresiones; 2006, con 74; 2007, con 84; 2008, con 80; 2009, con 78; 2010, con 139; 2011, con 172 y entre 2011 y 2013 el ombudsman recibió 231 quejas.
Pero las cifras podrían ser mayores, si se suman los casos registrados en las comisiones de derechos humanos de los estados de la federación, así como todas las agresiones que no son denunciadas por miedo a la seguridad personal.
Así que, hoy por hoy, este país navega entre el bochorno apestoso de la corrupción y la hediondez de la impunidad y el descuido de las autoridades encargadas de la procuración de justicia.
@AFDiario @ANALISISAFONDO