FUTURISMO DESATADO. Salvador Flores LLamas

A c e n t o

Futurismo desatado

SALVADOR  FLORES  LLAMAS

Nadie duda que los secretarios de Estado más enfilados a la sucesión presidencial son Osorio Chong y Videgaray, los más cercanos a Peña Nieto, quien los ubicó en las secretarías clave de Gobernación y Hacienda, a las que dio más atribuciones.

Algunos mencionan a Jesús Murillo Karam, procurador de la República; al gobernador mexiquense Eruviel Ávila y aun a Alfredo Castillo Cervantes, comisionado federal para Michoacán, exsubprocurador de la República, exprocurador del Edomex y de la Profeco, que está de moda; más los que se acumulen, pues se vale soñar aunque esté lejos de la hora cero.   

Eso por el PRI.

En el PAN y PRD están hechos bolas con la sucesión de los jefes nacionales, y aunque aún faltan esos procesos, ya especulan los incasables futurólogos.

El expresidente Calderón perfila a su esposa Margarita Zavala para el PAN, por eso Cordero quiere arrebatar el liderato partidista a Madero, y ni Felipe ni Ernesto ni sus alfiles reparan en detalles y les tiran con todo a Gustavo y a los suyos para desgastarlo y evitar se reelija.

Pero también el expriísta Rafael Moreno Valle, quien llegó a gobernador de Puebla por la alianza PAN-PRD-Panal y protegido por Elba Esther Gordillo, quiere abanderar a los azules en 2018. Gasta carretadas en publicitarse y teje alianzas para favorecer su aspiración.

Una muy visible con el senador expriísta Javier Lozano, que desea sucederlo en la gubernatura y tendría que dejar su calderonismo y apoyar a Moreno en vez de a Margarita Zavala, lo que no sería raro pues Lozano cambia de chaqueta política a conveniencia: fue subsecretario con el PRI dos veces y  figuró en el equipo de la campaña presidencial de Labastida Ochoa.

Llegó al PAN cuando el tricolor le cerró las puertas y fue Presidente su excondiscípulo en la Escuela Libre de Derecho y amigo Calderón Hinojosa. Hasta soñó ser su sucesor, sin tener respaldo panista ni el de Felipe. Se supo que reinstaló a Martín Esparza de líder del SME para que éste apoyara su candidatura con parte de los millones que le restituyó con el tesoro sindical.

Los mexicanos somos muy proclives a esto  con apuestas y especulaciones. Surgen futurólogos cuando se acercan los destapes para la grande y las cantinas, cafés y reuniones familiares se convierten en sus grandes teatros.

Echeverría rompió la tradición de que el tapado saliera de Gobernación, al nombrar a López Portillo, su gran amigo de juventud a quien creyó poder controlar, pero le falló el cálculo.

Jolopo anuló el apotegma de Ruiz Cortines, que para indicar que el sucesor no debía ser el secretario de Hacienda, acuñó aquello de que no podía ser un cobrón, al inquirirle sobre si Antonio Ortiz Mena podría sucederlo.

También D. Adolfo ratificó indirectamente la esterilidad del gobierno del DF para dar Presidentes. Al preguntarle si Uruchurtu podía serlo, respondió: Ernesto es un buen funcionario, pero ¿quién podría sacarlo de Los Pinos después de 12 años?

Esto lo ha intentado López Obrador dos veces; pero el pueblo se las olio y le negó el voto mayoritario, contra lo que él alegue.

Hay todo un anecdotario de cómo han atajado los presidentes el futurismo y evitado revelar el nombre del elegido. 

Quien diga que en el PRD no hay futurismo hoy, se equivoca. Ebrard quiere la candidatura del sol azteca y no digamos Mancera Espinoza. 

Mas para Marcelo están verdes las uvas en la práctica, como para la zorra de la fábula, pues no posee estructura dentro del sol azteca y no bastarían todos sus millones, pues le sacó jugo a la jefatura del gobierno capitalino.

Es el gobernante capitalino que más obra pública realizó; ahí de la línea 12 del Metro, su obra cumbre, que costó 24 mil millones en total (él dijo que sólo habían sido 12 mil) y la dejó inconclusa con muchos acabados costosos y fuertes pagos pendientes a los constructoras.

 Como se descubrió pronto, rompió con su delfín Mancera y lo acusó de haberlo balconeado para quemarlo.

Ebrard hizo una maniobra a Calderón: recuérdese que hacía circo, maroma y teatro para no reconocerlo como Presidente, hasta el ridículo, como correr al salir de las reuniones del Consejo Nacional de Seguridad para evitar ser saludado cuando Felipe recorría la fila de gobernadores, y así no quedar mal con los izquierdistas, en especial con el Peje.

Pero tratándose de lana, mareó a Calderón y le sacó partida tras partida hasta 8 mil millones para la línea 12; pretextó que no le alcanzó el presupuesto de la obra, y tuvo que invitarlo a inaugurarla y decirle “Sr. Presidente”.

Confirmó lo de “el interés tiene pies”, y sacó buena tajada para su peculio.

Mancera anda calientito p’a la grande, y más hoy que habrá candidatos ciudadanos; pero sin una estructura partidista que lo apoye sería muy difícil y requeriría invertir mucho para formar un buen grupo que supla al PRD, que parece difícil lo haga su candidato, sólo que “convenza” a los Chuchos, si conservan la jefatura nacional con Carlos Navarrete; lo que no es difícil.

 Bejarano a veces parece hacerle ojitos a Mancera, pero sería ingenuo creerle, porque él y Lola Padierna están clavadísimos con el Peje.

Cuauhtémoc Cárdenas quiere también la candidatura del PRD; pero pide las perlas de la Virgen: que le den la jefatura del mismo: ser candidato único (“no voy a contender con nadie”),  nombrar a todo el CEN y, de ribete, 10 candidaturas plurinominales a diputados en 2015, más lo que exija en 2018, ¿Y de postre qué más?

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