MOSAICO, 16-I-014

Martínez Campos, 16/I/914

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 16 de Mayo.-  AUN CUANDO EL conflicto forme parte de la vida, uno desearía que cuando se presenta, su desenlace llegue mediante la razón y el entendimiento, antes que por la fuerza y menos por las armas.???????????????????????? Y aun cuando ni su entendimiento ni menos su solución sea simple, según se plantea, tampoco es imposible entenderlo. En el fondo, también se ha dicho, puede entenderse que lo genera un mundo de competencia y no de solidaridad y de acuerdo, y menos el ejercicio de esos altos valores llamados compasión y generosidad. Y eso, en grande, y en pequeño. Se hace lo que se puede, en el momento. A lo grande, luego de que los esquemas viejos parecen ya no funcionar, ni en el entendimiento ni en la práctica, el mundo de los políticos en los altos niveles, lo vemos en las noticias, se muestra visiblemente preocupado y sus personeros van y vienen, para tapar los baches (o barrancos) que otras generaciones abrieron. Y está bien, tarde o temprano aceptaremos que la salida realmente humana es la unificación humana, de momento con la ONU (Naciones Unidas) como instrumento ineludible para hacer la transición hacia la civilización planetaria, aun cuando esto hoy por hoy, por utópico, suene rimbombante. Desde luego, los pueblos, las comunidades en la redondez de la Tierra, también se mueven para llenar los vacíos que deje la política incompetente o inconsciente.  Y EN LO pequeño, ¡Cuánto desencuentro, cuánto desconcierto y cuánto sufrimiento!, cuando el conflicto no resuelto (choque de intereses) se apodera de una región, o de una comunidad. Lo estamos sintiendo en Michoacán, particularmente, en sus zonas críticas, un fenómeno con repercusiones nacionales y centro también de atención en otras latitudes. Abundan análisis, enfoque de analistas autorizados por su competencia o por su conocimiento de causa, o de causas. En todo caso, para el común de las personas, es también obligación informarnos. Y bien podemos aprender a buscar, para conformar nuestro criterio. De lo contrario, caeremos en opiniones más bien emotivas y sumamente parciales, o acaso partidarias. Al respecto, me parece una opinión informada y crítica, la expresada por el colega Carlos, que comienza: “Michoacán no está en guerra y la violencia no es nueva” “ , la encuentra en la siguiente dirección electrónica: https://www.facebook.com/carlosluis.wagnerecheagaray . EN ZIQUÍTARO, AL ver y sentir vibrar a todo un pueblito (y sus visitantes) al ritmo al que lo llevaban los ritmos, sones, piezas, canciones, las magníficas interpretaciones de una banda de música tradicional de San Angel Sorumucapio, durante el baile popular de la fiesta patronal, sentí, percibí la paz de fondo, la que da el sentirse parte, y sintonizar en armonía consigo mismo. Atrás quedaron aquellos tiempos del desencuentro, la cruza contaminada de rencores entre apellidos. Las nostalgias por supuestos paraísos perdidos, las remembranzas de tiempos mejores. Lo que, en mi caso, se expresaba desde un enfoque retórico, pero desde la emoción juvenil, en el artículo que escribí durante mi paso efímero por un diario de la ciudad de México, antes de mi comienzo del periodismo profesional 8 años después. De esto, hace 57 (cincuenta y siete años). http://eltaller.us.es/index.php/HISTORIA_DEL_PUEBLO_OLVIDADODESDE LUEGO, LA paz de fondo, la convivencia civilizada, no se da sin esfuerzos y sin el afianzarse en los altos valores morales que hemos heredado. Y esto, también a lo grande y a lo pequeño. Por eso los líderes políticos buscan la cercanía con los líderes morales, lo que no significa que las políticas pacificadoras sean declaradas abiertamente confesionales. Desde el enfoque del creyente, particularmente cristiano, sólo la paz de Dios hace, a fondo, habitables nuestras comunidades y nuestro entorno, desde el regional, los pueblos, un  país y el mundo. Esa paz, vista desde nuestra humana perspectiva, no es otra cosa que, en nuestro entorno, los conflictos inevitables se resuelvan en justicia, respeto mutuo y compasión activa o sea el amor a todo viviente, comenzando por el ser humano desvalido, es decir, el menesteroso. Y ejerciendo la justicia mediante programas adecuados, todo alejado de la dominación, los caciquismos y el privilegio para personas y grupos, estamos en el camino, y así se desarman las furias. En casos, nuestra historia nos dice lo contrario. Para qué nos hacemos. Quien hace la justicia en las comunidades, regiones o el mundo, ya está en el camino, aunque ni siquiera mencione a  Dios ni se dé, como se decía, tantos golpes (contricionales) de pecho. www.miregionmichoacana.wordpress.com; www.mitierramaravillosa.wordpress.com ).

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