MOSAICO, 14-XI-013

Niño comiendo mazorca de elote en un palo

Niño comiendo mazorca de elote en un palo (Photo credit: Wikipedia)

English: Elote.

English: Elote. (Photo credit: Wikipedia)

Martínez Campos, 14/XI/013

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 14 de noviembre.- DADO QUE, SEGÚN nos dicen académicos, somos una sociedad enferma; pero además lo constatamos diariamente con sólo prender la tele y ver y escuchar un noticiero, pues las personas requerimos de curación tanto del cuerpo como del alma. Hará muchos años, en la ciudad de México, pregunté a un médico, por qué causa enfermiza era el mayor número de consultas. Enfermedades sicosomáticas, dijo, casi por mitad o más. Todo está relacionado en nuestro ser. Necesitamos pues muchos y mejores médicos y paramédicos, Y mientras tanto, nuestras instituciones de salud, cada vez más desembarazadas de sus problemas económicos, son necesarias, sea nuestro Seguro, o el llamado seguro popular. Ni son perfectas, ni lo serán, pero son necesarias para la generalizada pobrería que no  puede ir a gastarse ni aquí ni del otro lado, las millonadas en la medicina  privada. Y ojalá nunca el capitalismo en decadencia se atreva a tocarlas, porque sería peor una eventual privatización médica, que una eventual privatización energética. PERO AHORA, TAMBIÉN abundan proyectos de medicinas alternativas, tal vez algunos muy serios, tal vez otros propuestas de charlatanes, que lo digan quienes sepan de ello. Pero la herbolaria, según se entiende, es una práctica tan vieja como la especie y practicada por la sabiduría de los pueblos aborígenes. Y los remedios caseros, algunos buenos, otros que ni recordarlos, como las purgas con aceite de ricino, o las lavativas de triste y chusca memoria. A PROPÓSITO DE yerbas, recuerdo a mi tía Conchita, experta desde luego en remedios caseros. Que el niño Silviano se sobrepasaba en alguna tragazón indigesta, pues cósele yerba del “haito”. Que tiene calentura, ponle unos chiquiadores de manteca en las sienes; que para esto es buena la yerba de la golondrina, que los cabellos de elote son buenos p’al maldiorín; que tiene lombrices, hazle tal y tal, que está desganado y no quiere comer, hazle su sopa de fideo (con el resultado que alguien, no yo, aborreciera la tal sopa, porque era sopa de calentura (je, je). Bueno, todos esos remedios no necesariamente llevaban dedicatoria para el tal individuo, sino eran indicaciones generales y que cada quien agarrara su receta. AQUÍ EN LA Piedad, quiero entender que el DIF municipal está promoviendo la herbolaria, como medicina alternativa, para quien quiera o pueda utilizarla. Es el caso de un curso intensivo de esa materia, realizado en la comunicad de Acuitzio. Los participantes, según informaciones, tuvieron la oportunidad de conocer las propiedades de determinadas plantitas del entorno, como “romero, malva, yerbabuena, chicalote, pelo de elote, cáscara de granada, árnica, limón, eucalipto, rosa de castilla, fresno, Jamaica, gordolobo, anís, lentejilla, orégano, cebolla, ajo, aguacate, entre otras, sirvieron para la elaboración de pomadas contra males de la piel, jarabes para la tos, pasta dental, jabones, vaporub, entre otros”. Carmen Lilia Rojas Abarca, estuvo al pendiente del desarrollo del taller. HAY OTRAS ENFERMEDADES tan difíciles de diagnosticar y tan difíciles de curar, como la de la violencia. Complejo asunto, que por donde se le aborde, se topa uno con pared. Dice la ONU que “La inseguridad ciudadana, la violencia y el delito aumentan en América Latina pese a los avances económicos y sociales que la región ha reportado durante la última década”. Y que “ la región sigue siendo la más desigual e insegura del mundo, con más de 100,000 homicidios al año”. Resulta que no es sólo México, opino, sino todo el Continente (si le agregamos al vecino del Norte, que no puede lanzar primeras piedras, y menos en cuestiones guerreras). QUÉ DECIR DE esa otra “violencia”, la de la madre Tierra tan amorosa y al mismo tiempo tan airada cuando se enoja. Que lo digan los pobres filipinos víctimas por miles y miles del tifón Haiyán. Ya sabemos que tifones, ciclones, huracanas, nos acompañan desde toda nuestra historia. La diferencia es que ahora, por los cambios climáticos, son más “feroces”, intensos, y tal vez extensos, con sus consiguientes efectos destructivos. Día, a día, nos llueven informaciones sobre esto. Como ese de que la acidificación de los océanos, podría ocasionar la pérdida del 30  por ciento de las especies marinas. ANTE TANTA CALAMIDAD  frente a nuestros “ojos”, y la anunciada por la ciencia especializada, no nos queda más que rezar, y actuar. Es admirable la solidaridad que se genera (lo vemos en México en cada desastre) en el mundo, la organizada y la espontánea. El mundo da para más que penas. Se me ocurre pensar, y de seguro no lo  inventé yo, que la salida terráquea es una especie de novísima organización (dijéramos una especie de socialismo, ahora planetario, aunque no se mencione la palabrita porque se asustan los del dinero cibernético, los del gran capital pues). Y para comenzar, no es por demás reanimar, reavivar la ONU, como instrumento incipiente hacia un gobierno mundial (gobernanza mundial, se dice), pero no el de las ilusiones de supermanes que tengan en sus mentes y en sus manos el dominio del mundo. (www.losnuevostiempos.wordpress.com)

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