Entre sequía y diluvio. Dr. Jean Meyer

Entre sequía y diluvio

-México

Septiembre de 2011: sequía y heladas acaban con la cosecha en miles de hectáreas. Agricultores y ganaderos reportan muerte de un millón de reses en el Norte del país y pérdidas millonarias en diversos cultivos. Durango, Sinaloa, Sonora, Zacatecas, Coahuila, San Luis, Tamaulipas, pero también Guanajuato son víctimas del clima extremo. Octubre de 2012: embalses a 40% de su capacidad en varios estados, alerta Conagua, cuando se acaba en forma prematura, en septiembre, la temporada de aguas. Se intenta, con poco éxito, el bombardeo de nubes y… las oraciones. La sequía afecta 22 estados. Abril de 2013: en Tamaulipas solicitan la programación del seguro catastrófico por el desplome en 50% del hato ovino y la pérdida de sorgo. La lluvia se hace esperar hasta que, de repente, en septiembre se abren todas las esclusas del cielo; conocemos el desastre que castigó el mes pasado a Guerrero y Oaxaca, Michoacán y Tamaulipas, sin olvidar Veracruz y Sinaloa. Pero en unos días las presas se llenaron.

Más de setenta huracanes y ciclones han golpeado a México desde 1988. Eso ha ocurrido desde siempre, por lo menos desde que lo registran los hombres, y seguirá ocurriendo, posiblemente con más fuerza y frecuencia. ¿Las sequías? Ídem. Los fenómenos meteorológicos extremos no son ninguna novedad en nuestra zona tropical, pero todos los estudios coinciden en advertir que se intensificarán en los próximos años, por el cambio climático en forma de recalentamiento del planeta. El huracán Sandy que golpeó a EEUU a fines del año pasado, el record histórico de nieve que afectó a 40 millones de estadounidenses en febrero del presente año, la ola de calor intensa que azotó Australia, las sequías en África, los tifones y las inundaciones en el sureste asiático, todo esto es “normal” y tendremos que enfrentar su muy probable intensificación. Los gobiernos y la ONU con su Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (o Sustentable) creada en 2012 deben actuar frente al reto medioambiental que nos toca vivir. Una sequía que causa la pérdida de cosechas en una vasta región puede provocar, provoca inestabilidad social, migraciones, guerras. Las tormentas con agua en exceso pueden tener el mismo efecto, además de destruir las infraestructuras.

Todo esto se venía venir. Por ejemplo, en 1995, el Cuerpo de Ingenieros Militares de los EEUU entregó un informe muy detallado sobre lo que pasaría en Nueva York con la llegada de un huracán mayor. Habían perfectamente previsto lo que hizo Sandy. Ahora que está demostrada la relación entre inundaciones, sequías y recalentamiento, y después de vivir los desastres de septiembre, México y los mexicanos debemos actuar para mitigar el impacto de los choques climáticos. Bien lo escribió Julia Carabias en su artículo “De sequías a tormentas”: Ante la naturaleza salvaje e indomable, tenemos que aprender a adaptarnos, a vivir con ella y a aceptar que no debemos desafiarla. José Sarukhan tiene años de predicar lo mismo y una joven científica me escribe que “en el caso de Acapulco, queda claro que si los pantanos y manglares que existían entre Puerto Marqués y el aeropuerto internacional no hubiesen sido tan gravemente alterados, los daños hubieran sido mucho menores. Nada nuevo, ni especialmente acapulqueño”. La deforestación y la consecutiva erosión de los suelos explican los deslaves y aumentan por mucho las inundaciones. O sea: estamos cavando nuestra tumba.

La destrucción de los ecosistemas naturales ha convertido los fenómenos meteorológicos en desastres mayores. La urbanización sin ton ni son de espacios razonable y evidentemente inconstructibles es un elemento clave de las catástrofes. ¿Hasta cuándo negaremos la evidencia? El orgullo técnico que pretende dominarlo todo y la avaricia desmedida de los especuladores participan de la tragedia. Urge decir ¡Basta!

jean.meyer@cide.edu

El orgullo técnico y la avaricia de los especuladores participan de la tragedia.

Autor:
(Tomado de GUIA, Semanario Regional
Independiente, Zamora, Mich., México www.semanarioguia.com.mx )

One Response

  1. […] vía Entre sequía y diluvio. Dr. Jean Meyer. […]

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