El papa Francisco y la dignidad de todas las criaturas. Benjamín Forcano

(Tomado de http://www.cuartopoder.es/ )

El papa Francisco y la dignidad de todas las criaturas

7 de agosto de 2013

Benjamín Forcano *

Papa_Viaje_Brasil

El Papa Francisco, durante la rueda de prensa que dio en el avión que le trasladaba a Italia tras abandonar Río de Janeiro, el pasado 29 de julio. / Lucca Zennaro (Efe)

Preliminar

Escribo al son de lo que nos ha  venido transmitiendo el  papa Francisco en los apretados días de su viaje a Brasil. Lo hago tras sumergirme en la lectura  de sus más de 20 discursos dejados caer en lugares y públicos muy significativos, deliberadamente elegidos. Emocionado he visto que este Francisco, poco amigo de discursos formales, llega a todos, con una actitud natural de sencillez y ternura que bien pudiera ser la humanísima  del poverello de Asís.

Son muchas las cuestiones que Francisco toca, pero en todas parece acompañarle un mismo acento, todas van unidas por un hilo fundamental, que alcanza y une a todos, sin ofender, sin indicio alguno de presión o dominio, invitando a descubrir y juntar en un  todo  lo más valioso de  todos. Su mirada, su lenguaje, sus brazos, sus palabras transpiran cercanía, luz, esperanza, ilusión, ternura, mucho amor y, también,  realismo, audacia renovadora y profética, empuje para salir de la rutina, de lo obsoleto,  de lo  burocrático y organizativo y saltar a lo apremiante y esencial de lo humanamente descuidado, maltratado y herido.

No es difícil catalogar el mosaico de sus intervenciones. Pero, quiero comenzar por subrayar dos apreciaciones que me parecen subyacentes a todas  las demás.

1. El papa Francisco y la dignidad  universal de todas las criaturas.

Francisco no es un ser humano aislado, un católico cerrado y proselitista, no empequeñece su mirada al contemplar el mundo pues trata de ser la misma del que lo hizo TODO, sin menospreciar  ni  excluir a nadie. Tengo la impresión de que, a su lado, estamos alcanzando un punto alto en la conciencia de que todos en el cosmos formamos un todo, dentro del cual somos singulares, necesarios e interdependientes. Nadie puede dominar a nadie, ni nadie puede sentirse excluido por nadie. Entre los humanos, la única soberanía es la del amor, que convierte al primero en último y al señor en servidor.

Venimos de la historia, de una historia cargada de dualismos y hostilidades, de contraposiciones y exclusiones, de dominación  y esclavitud, que  ha impedido escuchar y gozar el concierto de todas las criaturas, su dignidad y su canto, en especial la de aquélla que siendo tierra (humus=hombre) como todas las demás, ha conseguido en su evolución la conquista del pensamiento, de la responsabilidad, del amor y de la libertad.

La creación entera ha gemido en  ese caminar de siglos que acumula avances, logros y éxitos incontables y, a la vez, sufrimientos lacerantes, choques de odio, destrucción y muerte. No aprendíamos  a vivir todos con todos, sino que planeábamos erigir y enaltecer  la vida de unos a costa de la humillación y sufrimiento de otros. Éramos ciegos, que nos encerrábamos en nuestro yo (individual, nacional, racial, religioso, político…) privados de luz para ver, entender y unirnos en la dignidad y canto de todos. Esa dignidad y ese canto, tantas veces lacerados y acallados, es lo que  Francisco quiere descifrar, respetar, admirar  y cuidar. Cada parte nuestra es del todo y el todo es parte nuestra. La dignidad es común y el canto es polifónico, y sólo desde una postura  abierta y reverencial nos será dado descubrir la belleza de cada uno en el todo y del todo en cada uno.

No todos caminan dentro de la Iglesia católica, pero todos son del Señor, y el Señor es el Alfa y la Omega, el Comienzo y el Fin, y en él cobra consistencia toda vida. La unidad, la relación respetuosa y solidaria, la cooperación y la armonía, el cuidado de unos por otros  es lo que llena de esplendor la creación y asegura la afirmación y crecimiento de cada uno en la comunión con todos.

Resulta sorprendente, y delicioso, comprobar los gestos cotidianos que confirman este  estilo de Francisco y también sus palabras:

“Estamos aquí  para que alaben a Dios no sólo algunos pueblos, sino todos… Tengan el valor de ir contra corriente, de no renunciar a este don suyo: la única familia de sus hijos. El encuentro y la acogida de todos, la solidaridad y la fraternidad, son los elementos que hacen nuestra civilización verdaderamente humana. Ser servidores de la comunión y del encuentro. No queremos ser presuntuosos imponiendo ‘nuestra verdad’. Lo que nos guía es la certeza humilde  y feliz de quien ha sido encontrado, alcanzado y transformado por la Verdad que es Cristo y no puede dejar de proclamarla”. (Homilía en la catedral de San Sebastián, Río de Janeiro, 27 de julio).

“Es fundamental la contribución  de las grandes tradiciones religiosas que desempeñan un papel  fecundo de fermento en la vida social  y de animación de la democracia. La convivencia pacífica  entre las diferentes religiones  se ve beneficiada por la laicidad del Estado que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora  la presencia del factor religioso en la sociedad, favoreciendo sus expresiones concretas.  La única manera de que la vida de los pueblos avance es la cultura del encuentro, una cultura en la que todo el mundo tiene algo bueno que aportar y todos pueden recibir algo bueno a cambio. El otro siempre tiene algo que darme cuando sabemos acercarnos a él con actitud abierta y disponible, sin prejuicios.  Sólo así puede prosperar un entendimiento  entre las culturas y las religiones, la estima de unas por las otras sin opiniones previas gratuitas y con el respeto de los derechos de cada una” (Encuentro con la clase dirigente, Teatro municipal de Río de Janeiro, 27 de julio).

“Cristo acoge todo con los brazos abiertos. El recorre con su cruz nuestras calles para cargar con nuestros miedos, nuestros problemas, nuestros sufrimientos y se une al silencio de las víctimas de la violencia, que ya no pueden gritar, sobre todo los  inocentes y los indefensos; Jesús se une  a todas las personas que sufren hambre en un mundo que cada día tira toneladas de alimentos; se une a quien es perseguido por su religión, por sus ideas o simplemente por el color de su piel; se une a tanto jóvenes  que han perdido su confianza  en las instituciones políticas  porque ven el egoísmo o la corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia , e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio” (Vía Crucis en la playa de Copacabana, 26 de julio)

“La cultura brasileña  ha recibido mucho de la savia del Evangelio  y puede fecundar un futuro mejor para todos. Hacer crecer la humanización integral  y la cultura del encuentro y de la relación es la manera cristiana de promover el bien común, la alegría de vivir. El cristianismo combina la trascendencia y la Encarnación; revitaliza siempre el pensamiento  y la vida ante la frustración  y el desencanto que invade el corazón  y se propagan por las calles. El futuro nos exige una visión humanista de la economía y una política que logre cada vez más y mejor la participación de las personas, evite el elitismo y erradique la pobreza. Que a nadie le falte lo necesario  y que se asegure a todos dignidad, fraternidad y solidaridad: este es el camino a seguir” (Encuentro con la clase dirigente. Teatro municipal de Río de Janeiro, 27 de julio).

2. El liderazgo de Francisco mana del Evangelio: el que dirige que se iguale con el que sirve.

Desde esa postura cósmica interrelacionada, Francisco llama a todos, cuenta con todos, escucha, quiere y respeta a todos, busca el bien para todos, sobre todo  para los más necesitados y pobres, los más abandonados y que más sufren, los jóvenes y los ancianos, y se abre restallante a los dirigentes civiles y eclesiales, les señala su responsabilidad ante esta civilización descabalgada, las metas y valores primarios de su quehacer público y pastoral, sus fallos y traiciones, su necesidad de cambiar pues estamos en un “cambio de época”, y muchos por su egoísmo y   psicología principesca se han instalado y deshumanizado  y hacen estéril la búsqueda del Bien Común y el anuncio liberador del Evangelio.

Quizás nunca como hoy nos es dado entender aquellas palabras de Jesús, cuando responde a la disputa de sus discípulos de saber quién era el más grande entre ellos: “Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen el poder se hacen llamar bienhechores. Pero vosotros nada de eso; al contrario, el más grande entre vosotros iguálese al más joven, y el que dirige al que sirve. Vamos a ver: ¿quién es más grande: el que está a la mesa o el que sirve?  El que está a la mesa, ¿verdad? Pues yo estoy entre vosotros como quien sirve”. (Lucas 22, 24-27).

Son palabras de ayer y de hoy. Y gozan de la máxima credibilidad. Y son para que, los decididos a seguirle, las apliquen en su vida. Y, ahí, viene la ruptura y el desencanto, el abandono y la vuelta de espalda: no se cumplen, los seguidores no son creíbles y hacen increíble el Evangelio.

Francisco, ese papa descompuesto, descuidado, antiprotocolario, nada ritualista, libre de tantas cadenas puestas al sucesor del Pedro, ha declarado obrar con sencillez, libertad y coherencia. Y ha hecho añicos la pompa, las liturgias solemnes desconectadas de la vida, de la justicia y del amor, ha relativizado normas y más normas que tergiversan, oscurecen y traicionan el Evangelio, normas secundarias, sacralizadas y que olvidan que “El sábado está hecho  para el hombre y no el hombre para el sábado”, y que “Justicia y misericordia es lo que quiero y no sacrificio”.

“Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos  y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y solidario. Nadie puede permanecer  indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo. No es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable, sino la cultura de la solidaridad; no ver en el otro un competidor o un número, sino un hermano” (25 de julio, en la favela Varginha de Río de Janeiro).

“La dirigencia  sabe elegir la más justa de las opciones después de haberlas considerado, a partir de su propia responsabilidad y el interés por el bien común; esta es la forma  de ir al centro de los males  de una sociedad y superarlos con la audacia de acciones valientes y libres. Quien actúa responsablemente pone la propia actividad ante los derechos de los demás, y ante el juicio de Dios.  Este sentido ético aparece  hoy como un desafío histórico sin precedentes, además de la racionalidad  y técnica, en la situación actual se impone  la vinculación moral con una responsabilidad social y profundamente solidaria”. (Encuentro con la clase dirigente, Teatro municipal de Río de Janeiro, 27 de julio).

Son muchas las cosas que nos quedan por comentar. Y lo haremos. Pero salta a la vista que este modo de mirar el mundo, tan radicalmente humano y universal, no es el propio del neoliberalismo cínico actual, ni el de muchas políticas vigentes, ni el de las empresas multinacionales.

El obispo de Roma destripa la banalidad de quienes quieren reducir el ser humano a esclavo, robot de consumo o mercancía de cambio. Lo más obvio viene negado, todavía hoy, por una política imperial o  colonizadora, a la que le importa un  bledo la dignidad humana y sus derechos inalienables.

Pero la naturaleza es la naturaleza y el liderazgo del dinero, del poder, del placer o del éxito, con todas su ramas  de promesas y ofertas no realizan al hombre, no sacian sus anhelos, lo prostituyen y no pueden recomponer su dignidad y liberación. Economías o políticas no sujetas al bien y servicio de todos, se convierten en instrumentos de explotación y  dominio en manos de unas minorías deshumanizadas y que deshumanizan.

El papa Francisco, vestido de sandalias y con la mochila del Evangelio, henchida de justicia, de solidaridad, de ternura y liberación, enciende y propaga un  fuego que calcinará la mentira de los ídolos de una sociedad desigual, altanera y bruta, y la reconstruirá sobre la soberanía de la igualdad, de la justicia, de la solidaridad, de la libertad y de la paz.

Viene y está  para servir, no para tiranizar.

(*) Benjamín Forcano es sacerdote y teólogo claretiano.

Francisco y la dignidad de todas las criaturas :: Opinión :: Religión Digital

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Ergonomics for digital nomads and bedouins.

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Free Books – A confession with a happy ending

Live to Write - Write to Live

stewart library

I know I have a problem.

Everyone knows I have a problem.

It’s kind of hard to hide.

The moment you step inside my house, it’s obvious. The books are everywhere. They don’t confine themselves to the bookshelves. I suppose that would be impossible since the shelves are packed tighter than Depression Era tenements. There are piles of books on my desk, my daughter’s desk, the bedside table, the kitchen table, the dining room table, and the lamp table in the living room. Pretty much any flat surface in the house is game, including the floor.

The floor is where my latest arrivals are currently huddled – a half dozen paperback volumes of varying size and genre. When I got them home yesterday I realized that there wasn’t anywhere to put them. I stood in the middle of my house, cradling my finds in the crook of my arm while…

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ANÁLISIS A FONDO. J. Francisco Gómez Maza. VAMOS POR EL PETRÓLEO

English: Torre Pemex, Mexico City

English: Torre Pemex, Mexico City (Photo credit: Wikipedia)

Español: Avenida Juárez, la Torre Prisma, al f...

Español: Avenida Juárez, la Torre Prisma, al fondo el Monumento a la Revolución y la Torre Pemex. (Photo credit: Wikipedia)

Torre Pemex, Mexico City

Torre Pemex, Mexico City (Photo credit: Wikipedia)

Mie 07-08-13

Español: Torre Pemex de Noche.

Español: Torre Pemex de Noche. (Photo credit: Wikipedia)

 

Francisco Gómez Maza

Análisis a Fondo: Vamos por el petróleo

·         Nueva York, ansiosa por la reforma petrolera

·         Los panistas, igual; la conocerán muy pronto

Con olor a chapopote, la reforma energética – petróleo y electricidad, para los inversionistas privados, de aquí y de allende las fronteras, para alcanzar “modernidad, productividad, competitividad” – que “moverá a México” (mover, verbo compartido por panistas y priístas), será presentada y enviada al Congreso por el presidente Enrique Peña Nieto entre el lunes y el viernes de la semana venidera, aunque conociendo el protocolo de Los Pinos, podría serlo el mismo lunes, y en el escenario nacionalista y juarista del Patio Central de Palacio Nacional, como se acostumbra en la nueva era mexica.

Ni duda cabe que el equipo mediático del presidente Peña Nieto está haciendo hasta lo imposible por posicionar al mandatario, a tres semanas de que rinda ante el Congreso General su Primer Informe de Gobierno, el primero de septiembre, al que por cierto él no debe retomar la vieja costumbre de leer un resumen del mismo ante diputados y senadores, simplemente porque no le conviene desde el punto de vista de la mediática. Hay millones de personas muy inconformes en todo el territorio nacional, sobre todo porque el dinero para comer, vestirse, curarse, vivir no se ve por ningún lado, cuando el mexiquense se comprometió desde su asunción a La Silla que no faltarían los billetitos en la cartera de los mexicanos.

Pero volvamos al tema y no entremos en disgresiones  Peña Nieto utilizó su cuenta @EPN (¿Ya ven, amigos comunicadores, que es más rápido e impactante el medio electrónico que el papel impreso? Abran inmediatamente una si no la tienen y aunque le hagan el feo a las llamadas redes sociales Perdón. Otra distracción), para precisar, porque ya todos creían que la presentación de la o las iniciativas de reformas constitucionales para “mover” a Pemex y a la CFE ocurriría este miércoles.

Mientras tanto, a los del PAN (Partido de Acción Nacional), que no hicieron nada por los que los energéticos “movieran a México”, como ellos también lo dicen, más que desaparecer como por arte de magia buena parte de la renta petrolera, y habría ver en qué se la gastaron, se les cuecen las habas para conocer los documentos que presentará Peña Nieto (que no tienen qué conocérseles nada porque todo está escrito en su presentación de toma de protesta y en el Plan Nacional de Desarrollo), altamente semejantes a la “reforma energética” que hace unos días ellos dieron a conocer.

Diputados panistas urgieron al presidente a presentar su iniciativa “para así empezar a debatir el tema en el Congreso de la Unión.”, aunque el debate en las cámaras será otro mero trámite pues, aunque las izquierdas se opongan a “privatizar” a Pemex, por ejemplo, al final se impondrá las mayorías del PRI y el PAN. En realidad, Pemex y la CFE no se privatizarán. Ya lo están en varias de sus estratégicas empresas. Pero no está por demás ver que la Empresa de México aparezca en las listas de jugadores de los grandes mercados bursátiles para financiarse. No olviden que lo que nos rige es el pragmatismo, que toma lo que considera bueno del socialismo, del comunismo, de la socialdemocracia, del neoliberalismo, del fondomonetarismo y hasta del opusdeísmo y la doctrina social católica.

Los panistas, y lo reiteró este miércoles, el vicecoordinador de los panistas, Ricardo Anaya, han fijado “una postura clara sobre el tema: no a la privatización de Petróleos Mexicanos, hidrocarburos, gas y petróleo, pero sí a la modernización a través de apertura a la competencia para maximizar la renta petrolera”. (¡¿A poco?!) Si lo que los panistas han buscado siempre, de toda la vida, es que todo sea de los particulares, hasta la presidencia de la república, con aquello de “menos gobierno, más sociedad”. Jolines como dicen los paisanos de mi hijo Alejandro.

Pero Don Beltrone, como lo bautizó el poeta Óscar Palacio, es el que dice la última palabra en la Cámara de Diputados. Y el sonorense ya afirmó que no se aprobará la reforma en el periodo extraordinario de finales de agosto, “ya que ésta debe ser profunda y transformadora, más no conservadora (Recontra Jolines. Esto ni él se lo creyó). “Lo que se está haciendo es un trabajo que cumpla con los requisitos consensados con otros actores políticos”. Pero le aseguro que no porque lo diga Manlio, las izquierdas se quedarán como siempre,  con su voto en contra y las reformas pasarán, que ya las están esperando con ansias los inversionistas de Nueva York y hasta de China comunista.

fgomezmaza@analisisafondo.com

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Francisco Gómez Maza