La conciencia global (Globcons)

La conciencia global (Globcons).

vía La conciencia global (Globcons).

Advertisements

Recognizing the Potential in Others

Gold Can Stay

On Wednesday evening I was offered the opportunity to address the inductees of the National, Rhode Island, Spanish, and French Honor Societies and their families–a room of roughly 300 distinguished guests.  Tonight I share this with you because I truly believe that when people know they can make a difference, they do. 

It is indeed an honor to have the opportunity to address tonight those whom I have no doubt will be the future leaders in their chosen fields, in their communities, and beyond. Your work ethic, commitment to learning, and devotion to others at such a comparatively young age is an inspiration; and as much as it is an honor to address you tonight, it has also been a great privilege to be, for so many of you, your teacher.

At the risk of starting any remarks with “when I was your age,” when I was your age I…

View original post 627 more words

Revolución y pensamiento en “Federico en su balcón”. José Antonio Aspiros Villagómez. DE DICTADORES. Teresa Gurza

Mexican writer Carlos Fuentes.

Mexican writer Carlos Fuentes. (Photo credit: Wikipedia)

(Proporcionado por Salvador Flores LLamas)
Lecturas con pátina
Revolución y pensamiento en Federico en su balcón
José Antonio Aspiros Villagómez

En su novela póstuma Federico en su balcón, Carlos Fuentes se ha olvidado casi por completo de los escenarios urbanos tan recurrentes en su obra literaria, para insertarse en los políticos con una ficción que a veces -¿a veces?- parece remitirnos a las conocidas experiencias mexicanas.

Lealtades y traiciones, principios y pragmatismos, arrogancias y rivales eliminados, ambiciones y dictaduras, el poder de por medio, en una historia que se narran desde sus respectivos balcones separados por medio metro en el hotel Metropol, Federico Nietzsche y un interlocutor que se antoja sea el propio autor.

Al inicio de la obra, los dos vecinos hacen un trato: “yo hablo de lo mío y tú de lo tuyo. Alternando”, y así van armando los capítulos separados cada uno por nuevos diálogos entre ambos, pero resulta que los dos se refieren a la misma historia y no a “lo suyo”, tal vez porque, como lo reconoce el vecino de Federico, encontró en éste “una identidad olvidada” que lo llevó a tutearlo mientras al otro -antes de saber quién era- le había parecido “tan familiar este desconocido”. Eran uno.

Lo dice de alguna manera en el texto de la contraportada el escritor nicaragüense Sergio Ramírez: se trata de un autorretrato donde “el narrador se multiplica en sus personajes” pero, también, Nietzsche interroga a Nietzsche y Fuentes interroga a Fuentes; “Carlos Nietzsche y Federico Fuentes conversan sobre el poder”.

Ramírez, sandinista de la primera horneada, define a la novela como el “testamento literario” de Carlos Fuentes.

El relato sobre una revolución en la que van siendo desplazados y reemplazados los caudillos y muriendo los enemigos, tiene lugar desde atrás de las bambalinas, en la intimidad de los personajes, y no desde los campos de batalla donde los protagonistas son las multitudes armadas o algunos de los combatientes y sus vicisitudes.

Por ello no se percibe en su trama -pues no es tal su propósito- ese ritmo perturbador, impetuoso, ruidoso, que ofrecen otros escritores en temas similares, sino que el lector conoce sin sobresaltos cuanto que sucede en esa revuelta cuyo trasfondo -más bien, propósito- es la reflexión.

En los cuatro capítulos de Federico en su balcón (Alfaguara, 2012, 296 páginas), cada uno de los cuales lleva como título alguna frase del Himno Nacional Mexicano, fluyen tanto la historia revolucionaria como el intercambio filosófico de balcón a balcón, uno de ellos ocupado por el polémico autor de Así habló Zaratustra, y el otro por quien hace apenas un año partió de La región más trasparente.

+++++++++++

     
DE DICTADORES
Teresa Gurza.
Hubo en estos días noticias de las que fueron protagonistas dos de los más sanguinarios y despreciables dictadores latinoamericanos.
A uno, el guatemalteco Efraín Ríos Montt la justicia le dictó sentencia de 80 años de prisión por sus crímenes contra indígenas del pueblo Ixil y fue llevado a la cárcel; pero a los pocos días, la Corte de Constitucionalidad (CC) anuló la sentencia en un golpe devastador para los derechos humanos.
Para el otro, el argentino Jorge Rafael Videla finalmente no hubo impunidad, y murió a los 87 años de edad y “repudiado por todo el pueblo” en una celda de Buenos Aires; donde desde marzo de este año, purgaba condena perpetua.
Videla, presidente de Argentina entre 1976 y1983 formó parte de la “Operación Cóndor”, organización clandestina internacional concebida y manejada por Videla y los dictadores Augusto Pinochet de Chile y Alfredo Stroessner de Paraguay, que practicaba terrorismo de Estado.
Los tres reprimían y suprimían disidentes a su arbitrio, pero siempre intentando que no se supiera que lo habían hecho sus gobiernos para evitar protestas nacionales e internacionales.
Así, entre otras aberraciones aventaban al mar desde aviones personas y cuerpos; y robaban los bebés de las presas embarazadas para entregarlos a militares, que los hacían pasar como propios;
Las madres y luego las abuelas de esas muchachas, formaron la organización Madres de la Plaza de Mayo; que poco a poco reunió antecedentes y fue encontrado a algunos niños.
Y fue en mucho por su perseverancia y las evidencias que lograron reunir, que en marzo de este 2013 finalmente la justicia argentina condenó a Videla por delitos de lesa humanidad.
Pero Pinochet y Stroessner murieron el año 2006 en Santiago de Chile y Brasilea respectivamente, sin ser llevados a la justicia.
A pesar de su “amistad” con Pinochet y para distraer a la opinión pública de su país, Videla fraguó un conflicto limítrofe con Chile por la soberanía de las tres islas del Canal de Beagle y no aceptó el Laudo Arbitral de 1977 a favor de Chile.
La guerra pudo ser evitada sólo por las intervenciones en diciembre de 1978, del cardenal Antonio Samoré y del Papa Juan Pablo II.
Seis años después, en 1984, Chile y Argentina firmaron un tratado de paz y amistad que resolvió la soberanía chilena sobre las islas; y hoy en recuerdo de la ayuda del Vaticano, uno de los principales pasos cordilleranos entre los dos países se llama Cardenal Samoré.
Por lo que toca a Ríos Montt el dictador guatemalteco, en menos de un año de su presidencia de facto, 1982-1983, emprendió una despiadada guerra contra indígenas indefensos, descalzos y hambrientos, del Departamento del Quiché; delitos que parecía quedaban impunes.
Pero el tesón y la fuerza de los testimonios del pueblo Ixil sobre los asesinatos que cometió y los secuestros de familias enteras para ponerlos a trabajar como esclavos en fincas cafetaleras, permitió que la justicia lo condenara hace unas semanas a 80 años de prisión.
Sin embargo, pocos días después los magistrados anularon la sentencia aduciendo “vicios de procedimiento” y ordenaron reponer parte del juicio.
Lo que fue calificado por la ONU, como un hecho lamentable que incumple las obligaciones de los Estados miembros a condenar a los responsables de genocidio, crímenes de guerra y contra la humanidad.
Con todo, persiste la confianza en que pese a los tecnicismos legales, Ríos Montt sea condenado de nuevo; porque la Corte que anuló la sentencia, no lo absolvió de sus delitos; simplemente ordenó repetir el proceso desde el punto en que quedó el 19 de abril.
Detrás de Ríos Montt hay mucho dinero e intereses políticos, representados por la Asociación de Veteranos de Guatemala que amenaza con movilizar hasta 50 mil paramilitares; y por la patronal, aglutinada en el Comité Coordinador de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras.
Pero, pese a que el sistema de justicia guatemalteco ha probado ser extremadamente débil y sujeto a presiones, el mundo y los analistas confían en que los hechos se volverán a acreditar y la sentencia será la misma de 80 años de cárcel; que dada su edad, equivalen a prisión perpetua.