Soledad y miedo en Tu rostro mañana, de Javier Marías, por Norma L.Vázquez Alanís; y El negocio de la lengua española, por José Antonio Aspiros Villagómez

Español: Javier Marías en la Feria del Libro d...

Español: Javier Marías en la Feria del Libro de Madrid, 31 de mayo de 2008 (Photo credit: Wikipedia)

Español: El escritor Javier Marías firmando su...

Español: El escritor Javier Marías firmando su último libro en la Feria del Libro de Madrid de 2007. Fotografía hecha con teléfono móvil. (Photo credit: Wikipedia)

(Proporcionado por Salvador Flores LLamas)

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La Biblioteca de Arcadia

Soledad y miedo en Tu rostro mañana, de Javier Marías

Por Norma L. Vázquez Alanís

Un torrente de pensamientos e ideas que llevan a reflexiones existenciales enlazadas de una manera natural con el estilo de párrafos interminables saltando de un asunto a otro, pero que finalmente están hilvanados en un argumento que reproduce de manera extraordinaria un mural sobre la maldad y la crueldad humana, es la novela ‘Tu rostro mañana-2 Baile y sueño’, del escritor, catedrático, filólogo y articulista español Javier Marías.

Este texto se inscribe en la tendencia novelística contemporánea del narrador-ensayista (Milan Kundera, Paul Auster, Salman Rushdie, Philiph Roth, Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia y Sergio Pitol, entre otros), que enriquecen la trama con meditaciones, yuxtaposiciones y entrelazamientos de ideas para llevar al lector hacia un territorio en el que la novela es algo que supera el estadio primero de narración y hecho, sirviéndose de la filosofía y la historia con el propósito de presentar  su particular enfoque de lo que los maestros de literatura llaman: “visión del mundo”.

Con un dominio magistral del idioma, Javier Marías juega con las palabras de una manera muy interesante, pero que requiere del lector conocimiento y agilidad mental, que también necesitará para seguir los numerosos asuntos que se tratan en la narración, cuyo tema central es el poder de la mente humana para crear escenarios sobre un futuro desconocido, a partir de una situación concreta en el presente.

‘Tu rostro mañana-2 Baile y sueño’ forma parte de una trilogía que tiene como personaje central a Jacobo Deza, un hombre solitario, sin amigos, que desde joven ha convivido con gente mucho mayor y quien circunstancialmente vive en un país que no es el suyo, donde realiza una tarea secreta… de espionaje; sin embargo su familia –no se sabe si está casado o divorciado, aunque a lo largo del texto se intuye que su soledad deriva de que está ‘inmerso en algún paréntesis vital’- cree que se dedica a hacer traducciones.

El autor aborda aspectos de la existencia humana como la amistad y la fidelidad, las consecuencias de lo que cada individuo revela a otros, de la memoria restauradora del olvido -de los horrores cometidos durante la Guerra Civil Española- y de la violencia que es capaz de generar el ser humano; una crueldad enfermiza solo para demostrar superioridad (en muchos casos racial), pero además ejercida contra un individuo indefenso, narcotizado, sometido.

En ‘Tu rostro mañana-2 Baile y sueño’ (Alfaguara, mayo de 2008, 410 páginas) Marías también habla del miedo y de las maneras de sufrirlo, planteando disquisiciones fluidas y en apariencia interminables acerca del temor de saberse vulnerable ante los otros por la posibilidad de ser espiados y de no tener la certeza sobre cuánto y qué sabe el otro de uno, o a las metamorfosis que pueden sufrir los seres amados.

Con una prosa, elegante, rica y compleja, Marías –quien es un experto en la divagación inteligente y con sentido- lleva a su protagonista, Jacobo Deza, a plantearse serias dudas morales que lo hacen sentir un ser cada vez más desarraigado y lo llevan a crear escenarios futuristas a partir de situaciones imaginarias que le infunden el temor de saber cómo serán el día de mañana los rostros de quienes lo rodean, pues ‘tu rostro de hoy puede no ser el mismo de mañana’’.

La maestría del escritor español en la construcción de narraciones que el lector nunca podría identificar con la palabra hablada, lo convierten en un creador de lenguaje porque no actúa como un mero imitador de voces, ello le permite hacer desde una soberbia disertación sobre el tiempo: cómo es para los vivos y para los muertos, hasta profundas  reflexiones para poblar de ideas, recuerdos o merodeos léxicos rayanos en lo metafísico los espacios tan vacíos de su solitario protagonista, inmerso en una suerte de exilio interior que necesita del soliloquio para trascender su vida en suspenso.

Si bien ‘Tu rostro mañana-2 Baile y sueño’ no es una novela para todo público, porque requiere una lectura pausada y reflexiva, así como una complicidad total con el autor y el personaje central, seguramente se convertirá en un clásico.

Post Scriptum

            Javier Marías Franco se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid, especializándose en Filología Inglesa. Después de vivir un año en París, publicó su primera novela en 1970. Posteriormente se estableció en Barcelona, donde trabajó como asesor literario de la editorial Alfaguara, combinando su labor con la publicación de relatos en el Diario de Barcelona.

En 1982 comenzó a dar clases de Literatura Española en la Facultad de Lenguas Modernas y Medievales de la Universidad de Oxford, a la que regresó luego de un paréntesis como profesor en el Wellesley College de Boston.

Cuando volvió a Madrid se instaló como profesor de Teoría de la Traducción en la Universidad Complutense y continuó con su actividad de creación literaria, además de su trabajo como traductor. El Suplemento Semanal de El País cuenta con su colaboración habitual, que inició en 1994; desde 2006 es miembro de la Real Academia Española.

Ha obtenido numerosos premios, entre los que destacan el Nacional de Traducción en 1979, el Herralde de 1986, el de la Crítica en 1993, el Rómulo Gallegos de 1994, el Fastenrath en 1995 y el Nacional de Narrativa de España en 2012 por a su novela ‘Los enamoramientos’. Es autor de relatos cortos, ensayos y novelas.

El negocio de la lengua española

Por José Antonio Aspiros Villagómez

España, donde sólo vive un 10% de los hispanohablantes del mundo (hay más en Estados Unidos), organiza desde 1997 el Congreso Internacional de la Lengua Española, cuya sexta edición se celebra actualmente en Panamá.

En el primero de esos congresos (Zacatecas, 1997), aquella expresión de “jubilemos la ortografía” que pronunció el Nobel de literatura Gabriel García Márquez, fue sacada de contexto para criticarla. Y el quinto congreso, en 2010, fue cancelado debido a los sismos en Chile, país sede.

Cada reunión ha tenido un tema eje y el de Panamá es ‘el español en el libro’, luego de que el habla de unos 500 millones de seres fue revisada en los encuentros previos en cuanto a su uso en los medios de comunicación y en la sociedad de la información, y su identidad lingüística en la globalización, así como su presente y su futuro.

México, con la cuarta parte de los hispanohablantes del orbe, carece de un idioma oficial. En Zacatecas, el entonces presidente Ernesto Zedillo sólo dijo que el español era “la lengua de nuestra unidad nacional” y anunció que “estamos resueltos a proteger y promover también el cultivo de las lenguas indígenas”.

Por ello en marzo de 2011 el director de la Academia Mexicana de la Lengua, Jaime Labastida, planteó la idea de una reforma constitucional para declarar al español como el idioma oficial del país.

Y, de paso, propuso crear el Instituto Alfonso Reyes para difundir en el extranjero el español mexicano, iniciativa que actualmente se discute pero con otro nombre, polémico incluso, el de Instituto Octavio Paz, con el pretexto del centenario de este poeta en 2014.

Mientras, la península ha visto a la lengua como un bien estratégico en su afán de construir la “marca España” (un concepto mercantil global), y con el apoyo del gobierno y de los bancos y empresas de ese país, fue creado en 1991 el Instituto Cervantes que, según el manifiesto argentino Por una soberanía idiomática, es la “avanzada del intenso crecimiento de los negocios españoles en Sudamérica (privatización de las comunicaciones, de la energía y del transporte, fuerte penetración de la banca, etcétera)”.

Pese a la crisis española este Instituto tiene ya presencia en 86 ciudades de 43 países incluido Estados Unidos, pues este año abrió un centro en la Universidad de Harvard, sabedor de que, para 2050, esa nación será la primera del mundo en número de habitantes que hablen español.

La “marca España” llegará a EEUU a través de ese centro, definido formalmente como un “observatorio de la lengua española y las culturas hispánicas” y como “referencia internacional para el análisis de la situación del español en dicho país”.

El 9 de octubre, el diario ibero El País informó que el Instituto Cervantes “se expandirá por EEUU de la mano de México” y para ello “ha firmado un acuerdo con el Gobierno Mexicano” pues -dijo el director de ese organismo, Víctor García de la Concha- “no podemos pretender ir allí si no es del brazo de los latinoamericanos y, sobre todo, de México”.

Ya en julio pasado había concedido que llegó la hora de “compartir el liderazgo” e incorporar el Instituto Cervantes a los países de América. Y dentro de esa estrategia, en agosto habrían comenzado a trabajar con la Universidad Nacional Autónoma de México “para estudiar nuevos métodos de evaluación y enseñanza del español”.

En tanto, con 22 años de retraso respecto al ‘Cervantes’, México busca su Instituto Alfonso Reyes y Argentina un Instituto Borges, este último “como episodio argentino de una política encaminada a la creación de una Asociación Latinoamericana de la Lengua”.

Apenas el mes pasado, 167 intelectuales, académicos y escritores de ese país firmaron el ya citado manifiesto y reconocieron “la necesidad perentoria de establecer una corriente de acción latinoamericana” en materia lingüística, y advirtieron que en el actual lema de la RAE: ‘Unidad en la diversidad’, se anuncia la “mirada globalizadora sobre el conjunto del área idiomática”.

Mientras todo ello ocurre, y como dice un encabezado de El Universal, ‘El español de España ataca de nuevo’ con la exportación de sus localismos, la Academia Mexicana de la Lengua se va a dedicar a corregir los libros gratuitos de texto y a poner acentos en las placas y cédulas que hay en el edificio de la Secretaría de Educación Pública.

José Antonio Aspiros Villagómez
Licenciado en Periodismo
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